Compartir

Por Ramón R.R.

Cuando hablamos de poesía, los versos acuden a nuestra mente envueltos en las palabras que les dan forma. Ya sea con el férreo trazo de la escritura o con la versátil sonoridad de la voz, el poema era forjado allí donde la palabra llegaba a su máximo nivel expresivo. Con su característico espíritu dinamitador, el siglo XX acabó con la evidencia de esta unión, hasta el punto de generar una poesía en la que la palabra no es más que un objeto, en ocasiones prescindible.

Esta transición desde la poesía textual a la visión, ha sido el tema de la mesa redonda “Poesía visual: imagen y palabra en el territorio alternativo del arte”, que se ha llevado a cabo esta mañana en la Galería Aleph. Un coloquio moderado por Julián Díaz, en el que han intervenidoel poeta Antonio Gómez y la coeditora de la revista ‘La Lata’, Manoli Martínez, cuya transcripción se incluirá en la exposición experimental “Oro Líquido” que se inaugura esta tarde en Almagro.

La relación entre imagen y texto no es una invención del siglo XX, 500 años antes de Cristo ya existían caligramas con los que se dotaba de formas significativas a las palabras. Sin embargo, poetas experimentales como Mallarmé, o Alberti y Gerardo Diego en el ámbito hispánico, difundieron este tipo de composiciones en el universo poético.

Desde este punto de partida, en el que la palabra seguía siendo el elemento central del poema, la experimentación ha llevado a muchos poetas como Antonio Gómez ha radicalizar el peso de la imagen en las creaciones, “el caligrama se me quedó muy corto y empecé a incluir dentro de los textos imágenes hasta que la imagen pudo más que el texto”.

Con el paso del tiempo, estos experimentos poéticos que surgieron de la mano de poetas tradicionales, se han convertido en patrimonio de los artistas con formación más técnica en las nuevas tecnologías. A pesar de ello, continúa siendo un espacio bastante “marginal” de la creación, por el que pocos se atreven a transitar.

Este modo de poesía, a la que el poeta conquense prefiere arropar con el adjetivo de experimental, por ser más amplio, es una creación muy distante a la tradicional, pues se construye con la imagen como piedra angular y no convierte a la palabra en un elemento accesorio, “aparece solo cuando es necesaria, si la palabra no aporta nada no tiene porque estar presente en la obra, es un objeto más”.

Aquí os dejamos una muestra de la obra de Antonio Gómez para que comprobéis con vuestros ojos la voz de sus imágenes

 

1 Comentario

Deja un comentario