Compartir


Esta es la primera entrada de ‘Papá y marujo’, y como todo proyecto recién nacido que se precie, antes que nada habrá que presentarlo. Para presentar un proyecto, o eso me ensañaron en la escuela, lo primero es presentar a su autor, y según parece, mientras nadie diga lo contrario, ese es un servidor.

Así que al lío:

Buenos días, o buenas tardes e incluso buenas noches, allá vosotros; mi nombre es Rafa, Rafa del Río. Tengo 34 años, recientemente he sido padre y soy…

–¡Calvo! –grita una voz desaforada al fondo de la sala.

Sí, bueno, eso también, aunque yo iba a decir “amo de casa”.

La tensión vibra en el ambiente.

Lo cierto es que habrá quién os diga que también soy dibujante y escritor, pero la gente dice muchas tonterías; lo que sí que soy es un poco friki, y si no os lo creéis no tenéis más que echarle un ojo a ElCRisolGames, la parte videojueguil de El CRisol, y veréis como no os miento. También tengo la misma complexión física ágil y esbelta de un lavavajillas industrial, e incluso hay quien dice que tengo cara de acabar de matar a los siete enanitos sólo por darme el gustazo, pero ná, en el fondo soy buena gente.

Voy a intentar no enrollarme demasiado, aunque, entre nosotros, me va a resultar difícil: nací en Cádiz allá por el 78, me enamoré de una muchacha, Eva, allá por el 92, conseguí que me hiciera caso en el 95 (lento pero seguro) y en el año 2003 nos vinimos juntos a vivir a Ciudad Real como parejita en pecado y tal.

Pronto quedó claro que la por entonces mi novia, Eva, era muy de tener trabajos serios y de verdad, de esos que hay que estudiar la tira de años y luego tienen sueldo fijo, pluses, pagas extras y demás figuras económicas, para mí, mitológicas. A mí, por el contrario, se me daban mejor los trabajos “de coña”: grafismo publicitario, redacción, alguna novelilla que otra… ¡Que me pasaba el día emborronando papeles en casa, vaya! Así que pronto decidimos que lo de ella era el trabajo serio y lo mío el hogar, o lo que es o mismo, que mientras ella cazaba el mamut, yo me quedaría en casa limpiando la cueva, adornando las paredes con pinturas rupestres y vigilando el fuego.

Tiempos modernos, señores míos.

El tiempo pasó, porque es lo que tiene, que pasa de todo, y, en 2oo9, Eva y yo nos casamos y decidimos meternos en eso de las hipotecas, que significa que tú le compras una casa a los tipos del banco y ellos te dejan vivir en ella a cambio de mucho dinero, noches en vela y un par de úlceras.

Un gran invento.

Finalmente, como ya había plantado un par de árboles y publicado una novela, decidimos que había llegado el momento de cumplir el tercer objetivo en la vida. Nos pusimos a ello -no os voy a contar cómo, aunque podéis imaginar música de saxofón si queréis-, y nueve meses después, en diciembre de 2011, nació Ana, lo mejor que he hecho en la vida.

Ya sabéis cómo va eso: Hipoteca, embarazo, mucho miedo, cómprate un coche familiar, cervezas sin alcohol… Same old stories y todo ese rollo. Cuando me quise dar cuenta, el reparto de trabajos puntual que habíamos decidido en un principio se convirtió en institución: Eva se reincorporó a su puesto de trabajo serio y yo me encontré a solas con mi hija de cuatro meses, un puñado de pañales pequeñitos, un biberón, un paquete de gasas, dos baberos de Tiger, un carrusel musical, un puñado de marionetas de dedo y dos bultos en el cuello que pertenecían a una parte de mi anatomía que, por norma general, tiene su habitat natural por debajo del ombligo.

¡Ja!

Tíos -y hablo en masculino, no en neutro-… Si no os habéis encontrado nunca a solas ante un bebé que, para más señas, es vuestro, con cinco horas por delante y apenas dos horas de sueño en los últimos días, creedme, no sabéis lo que es el MIEDO.

Afortunadamente quisieron los hados que Hilario pasara por casa ese día. Viendo el guirigay que tenía montado en el despacho, parque infantil incluido, me animó: “Tío, ¿y no podrías escribir sobre esto?”.

Y así nació, más o menos, la idea de ‘Papá y marujo’.

Si fuéramos un periódico “serio”, de esos que todo lo que cuentan es superinteresante y tal, diríamos que ‘Papá y marujo’ es una guía ultimada para padres novatos que les solucionará todas las dudas y les salvará la vida. Como preferimos ser un medio de prensa honesto, os diremos que ‘Papá y marujo’, a pesar de tener nombre de comedia de situación gay del canal Divinity, no es más que un recopilatorio de mis experiencias como padre novato y marujón.

Si eres padre y, por el paro o por lo que sea estás en mi misma situación, sin duda te sentirás identificado con algunas de las situaciones y, al menos, no te sentirás tan sólo en tu día a día (así me lo dices y yo tampoco me siento taaan solo). Si eres madre y tu marido es de los que no se ensucian las manos en casa ni cuando hay fútbol, siempre puedes utilizar esto para convencerle de que los tíos sí podemos cambiar pañales. Y si no entras en ninguno de los supuestos anteriores… bueno, siempre puedes reírte leyendo lo que pasa cuando tienes 34 años, aspecto de asesino de mascotas y tienes que hacer de padre 24 horas de una preciosa bebé en un mundo que asocia tu careto con los carteles esos tan bonitos que cuelgan en las puertas de comisaría.

Concluyendo: ‘Papá y marujoes un diario real de “un hombre que ha de salir adelante en un mundo de mujeres”, cargado de anecdotas divertidas, chorradas múltiples, algún consejo útil que fijo que se me escapa sin querer y un repaso divertido de todo lo que supone el periodo de la boda, el embarazo y demás. Todo esto visto desde un punto de vista moderno que intenta alejarse de la mentalidad paleolítica que aún reina en ciertos sectores de nuestros días. (nota: muy por el contrario de lo que la gente piensa, ‘paleolítico’ no significa hombre que va en silla de ruedas, sino que es un periodo de la prehistoria que viene a decir algo así como “edad de piedra antigua”).

Y eso es todo, más o menos. Os espero el próximo sábado en ‘Papá y marujo’ con el interesante tema  “¿Y vosotros para cuándo?” frase que ha causado pesadillas en las mentes de los jóvenes enamorados desde que el mundo es mundo.

6 Comentarios

  1. Me encanta el enfoque. Creo que es la primera vez que un hombre habla en igualdad. Ni machismo, ni feminismo. Igual para ambos. Y encima, te diviertes.
    Espero que los demás capítulos sigan la misma línea. Y que sirva de ejemplo a padres, madres, hijos e hijas.
    Felicidades por la web y en especial a Rafa.

  2. Buuuuena presentación! No esperaba menos! Y sí! Tenías razón! Me interesa mucho esta parte del Crisol!!! Cómo lo sabías ehhh?

    Estoy deseando leer “Y vosotros para cuando”. Un día, se me hincharán y contestaré: “Para cuando tú me des un trabajo fijo y/o decidas pagar por mi la hipoteca, tú decides, te dejo escoger”.

    Besos!!!

  3. “plas, plas, plas” Como siempre encantada con todo lo que escribes, me enamoré de tus reportajes, reseñas y editoriales en papel y estoy enamorana de todo lo que escribes a mano. En cuanto a este tema, he vivido toda mi vida en una situación familiar en la que mis padres trabajaban fuera de casa y ambos ayudaban a las tareas, lo que significa que para mí los términos de desigualdad son relativamente modernos, pero muy arraigados en más mentes jóvenes de las que pensamos. Esperando poder leer más 😉

  4. Muchas gracias, Inés, la verdad es que es la idea, contarlo tal cual, y creo que la realidad, eso del “tal cual” tiende a huír de los extremos del machismo y feminismo… y a divertirse de sí misma. Eso sí, el mundo degenera si me toca a mí servir como ejemplo para alguien 😉

    Nica, si es que ya sabía yo… jajaja. Me gusta esa respuesta al “y vosotros para cuando”. Me la apunto para cuando me pregunten, como dijo mi cuñado, lo de “¿Y la parejita para cuándo?”

    Sheila, totalmente de acuerdo contigo, esta situación que me toca vivir, afortunadamente, no es nueva. Miles de padres han tenido que quedarse en casa cuidando los niños o trabajar fuera y compartir las tareas del hogar, por necesidad, por principios o porque sí. Es cierto que tendemos a pensar que la “igualdad” es algo moderno cuando en ocasiones es todo lo contrario, y eso por no hablar de la igualdad de boquilla, que como hablemos de eso, buf, entonces no paramos ;).
    Muchísimas gracias por tus buenas palabras, y bueno… eres la culpable de que me vaya a dormir hoy con sonrisa de bobo.

  5. Pedazo de estreno que te has marcado, Rafa! Ha habido momentos en que he reconocido al Rafa que leía y me ha encantado…y otros nuevos que me han hecho sonreírme o enternecerme. No me lo pienso perder, mushasho!
    BESOS!!

Deja un comentario