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POR NIEVES SÁNCHEZ

Una nueva Celestina recorre la escena teatral actual. La alcahueta creada con tanta maestría por Fernando de Rojas a finales del siglo XV se despoja del artículo que hace referencia a su oficio y se presenta ante el público con nombre propio. Atalaya-TNT hizo vibrar anoche el escenario de la plaza de Santo Domingo con su visión de la trágica historia de Calixto y Melibea, Celestina. La tragicomedia, con la que la compañía andaluza – Premio Nacional de Teatro 2008 – ha rubricado su presencia en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.

Ricardo Iniesta –fundador de Atalaya hace casi 30 años – dirige y firma una adaptación fresca, rápida y reducida de la extensa obra maestra de las letras hispánicas. Una propuesta en la que destaca la veterana de Atalaya Carmen Gallardo en el papel de la pícara Celestina, muy creíble en sus gestos, en su risa, en su voz y en sus movimientos. La fuerza, los matices y el buen hacer escénico que aporta esta actriz al personaje de la trotaconventos es ya un sello de la Celestina nacida en el seno de la compañía.

La propuesta es un derroche de erotismo en torno a los personajes que tan definidamente dibujó el escritor toledano. Avaricia y lujuria, los verdaderos motivos que impulsan a los protagonistas de la novela, se dan la mano en una adaptación fiel con la que Iniesta extrae lo principal del texto para montar la historia en torno a la inmortal Celestina y sus embrujos para concertar relaciones amorosas y sacar provecho material de sus negocios

Destaca la sensualidad que el director aplica a cada uno de los movimientos de Elicia (Lidia Mauduit) y Areusa (María Sanz) sobre el escenario y la candidez de una Melibea (Silvia Garzón) que pasa de la indiferencia al amor, loco amor, por Calixto (Raúl Vera). Los criados de Calixto, Sempronio (Manuel Asensio) y Pármeno (Jerónimo Arenal), y sus amantes representan el libertinaje y la juventud en una sociedad de melibeas, reprimidas lucrecias y casamientos concertados.

El espectador se pone delante de un espectáculo coral en el que los propios actores llevan y traen el atrezo de una escenografía basada en estructuras de hierro en forma de mesas altas con las que se recrean los distintos espacios de la obra: las casas de Celestina, Melibea, Calixto y Areusa. Las luces y las sombras dibujan situaciones y resaltan gestos generando una atmosfera teatral propia de los montajes de Atalaya y su novedoso concepto de la puesta en escena. Estamos ante un espectáculo cuidado, de continuos cambios perfectamente estudiados detrás de los que no puede haber sino meses de ensayos para conseguir armar el engranaje de la historia de uno de los personajes clásicos por excelencia. Una Celestina que sube a la atalaya del teatro español.

 

 

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