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por Alberto en La Sexta Cuerda

Este pasado sábado la primera Feria de Acción Musical de Ciudad Real cerraba actividades y conciertos con el que era sin duda el plato fuerte de la semana, la actuación de uno de los precursores del indie-pop nacional, el dicotómico Iván Ferreiro.

Medio aforo en la Sala Zahora Majestic para recibir a un Ferreiro que continuaba la gira de presentación de ‘Val-Miñor Madrid: Historia y Cronología del Mundo’ su último disco con parada en la capital manchega.

Ya lo decía el Capitán Garfio, mejor ser pirata que no querer crecer, y precisamente lo contrario es lo que hemos podido ver en el gallego.

No diré yo que Iván Ferreiro ha evolucionado para mal, que su música suena repetitiva o tediosa como ya han hecho otros críticos, simplemente ha cambiado, el ex pirata ha intercambiado la fuerza y viveza que transmitió en sus primeros años con una caída al vacío de la melancolía y tristeza que este Historia y Cronología continúa acentuando.

Al contrario que el novio de nuestra Wendy, este Ferreiro ha envejecido a un ritmo exponencial, ya no tenemos ese vitalismo que enloqueció a finales de los noventa, ahora nos deja una sombra tristona en cada tema, y no solo hablo de letras claro está, hablo de esa actitud de fuerza que fue marca personal.

Y eso claro se notó en su directo del sábado.

Un artista que se subió al escenario a interpretar un puñado de canciones sin más allá que la calidad de sonido y su indudable buen hacer pero que tardo demasiado en conectar con el público. Del piano al micro y viceversa, dio un pase rápido a todo el disco, ‘El dormilón’, ‘Chainatown’, ‘Bambi Ramone’, etc, temas que en su mayoría quedaron fríos para un público que estaba más atento a las conversaciones que al escenario, hubo momentos que pareció que la música fuera el propio hilo musical de la sala.

Una noche discreta, con un concierto que cubría el expediente y que tan solo relució con los temas potentes, ‘CCAVM’, ‘Solaris’, ‘Años 80’ y ‘Promesas que no valen Nada’, ‘Insurrección’ de El Último de la Fila y ‘Vidas Cruzadas’ de Quique González.

Un directo que no fue de “película” como se esperaba y que disfrutaron sus fans incondicionales pero que desmotivó a la mayoría de asistentes.

Iván sabe hacerlo mejor, su vida pirata, su vida mejor.