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¿Para qué sirve la poesía? Esta pregunta, que bien podría ser una puerta de entrada hacia la reflexión sobre la naturaleza del hacer poético, adquiere un aire despectivo cuando se pronuncia con el aliento pragmático de los que describen con calculadoras la realidad. Frente a estas voces que la consideran como una actividad inútil que ni cotiza en bolsa ni genera beneficios, la voz del poeta nos recuerda que no hay mayor crisis que la provocada por la ausencia de poesía.

Raquel Lanseros“No solo creo que puede sacarnos, sino que creo que los factores que nos han metido en esta crisis son los contrarios a la poesía”. Con esta rotundidad defendía la poeta Raquel Lanseros los valores poéticos en un mundo que parece haberse olvidado de ellos para cuadrar sus cuentas. “Un punto de vista erróneo en el que las cosas y la producción valen más que las personas desde el que hemos ido avanzando hasta meternos en este pozo“.

Aprovechando su paso por Ciudad Real para participar en el Aula de Poesía de la Facultad de Letras, pudimos compartir una agradable conservación con la autora de ‘Diario de un destello’ o ‘Croniria’ que nos recordó las mentiras ocultas bajo el disfraz de los prismas económico que se han impuesto en nuestros días, “porque la utilidad en la vida no solo se mide en los términos de la economía. El bienestar, la felicidad o la comprensión entre las personas son cosas que el PIB no mide, pero el desarrollo real de un país si lo debe tener en cuenta. Por eso creo que hoy la poesía es más revolucionaria y más necesaria que nunca“.

Esta necesidad de reacción no puede ocultar la indeterminación, en cuanto a estilos y escuelas, del hacer poético que se encuentra más fraccionado que nunca y al que resulta complicado poner un etiqueta sin pillarse los dedos. “Vivimos un momento literario ecléctico y es muy complicado definirlo de una manera taxonómica. Casi es más fácil decir que hay libertad creativa y cada un se siente completamente libre para expresarse. Yo creo que una cosa muy enriquecedora”, nos comentaba la poeta sobre el panorama literario actual.

A pesar de esta fragmentación, ante la obviedad olvidada de que “el ser humano está por encima de las cosas creadas por el ser humano”, el papel del poeta se torna esencial y, a juicio de Raquel Lanseros, tienen que adquirir un empuje social “para poner voz poner su voz al servicio de los que tienen”.

Convecidos por las realidad que desprendían a un tiempo su mirada y sus palabras, dejamos a la poetisa a solas con un aula repleta de alumnos dispuestos a compartir poemas y reflexiones. Quizás solo un espejismo, o tal vez una chispa de esperanza para soñar que algún día, la utilidad se llegue a medir por la intensidad de verdades y emociones, en vez de medirse en euros y dólares.

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