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A estas alturas resulta complicado seguir enrocarse en aquello de que el grafiti no es más que una forma, en ocasiones refinada, de vandalismo. Bansky es solo el icono, pero existe una larga lista de grafiteros que han traspasado los muros de la calle para expandir sus creaciones al otro lado de galerías y museos de todo el mundo. Esto es solo una constatación más de la evidencia: no es que el grafiti sea por sí mismo un arte, sino que el arte es capaz de aparecer en cualquier rincón donde un ser humano crea, ya sea en una pared, en un lienzo o folio en blanco.

grafiteroSin embargo, mientras hablábamos con Gela López, una señora mayor que paseaba con su carrito ha querido compartir con nosotros sus discrepancias al respecto: “A mí, esos pintarrajos… No me gustan. Tendrían que haberlo dejado de blanco”. A penas cinco minuto después, otra señora de camino a la vía verde se detiene para preguntar qué esta pintando y, después de comentarnos que ella también pinta, se despide animándole a que continúe su dibujo.

“Así llevo toda la mañana”, nos confesaba el joven grafitero, poco habituado a que alguien, que no sea un colega o un policía, le interrumpa mientras pinta. Estos son los nuevos gajes de un oficio que comienza poco a poco a serlo. Porque, aunque de vez en cuando todavía pinta algún que otro “ilegal, con más cabeza que antes”, a Gela ahora le contratan para pintar fachadas o decorar tiendas.

Con este espíritu de profesionalización, cada vez más extendido en el mundo del grafiti, este joven autodidacta firmó un convenio con el Ayuntamiento para convertir las casetas de Unión Fenosa, donde se encuentran los transformadores de la luz, en espacios abiertos a la creación. “Hace tiempo presenté un proyecto para embellecer los espacios urbanos con las obras de los que nos gusta pintar. Ellos también tenían un proyecto para combatir el problema de limpieza de Ciudad Real y fueron compatibles”. Nos explica Gela López, que armado con su escalera y sus botes de pintura, decorará con grafitis las casetas eléctrica.

La primera de ellas, ubicada al final del parque de Gasset, tendrá a los pájaros como protagonistas, “pájaros que son grises pero que se están quitando el disfraz. Se han cansado de ser grises y les sale el colorido que llevan dentro”. Un trabajo que comenzado esta misma mañana y, si el tiempo no lo impide, concluirá en dos o tres días.

gela grafiti IBeneficioso para todo el mundo

En este proceso de normalización de los grafitis son muchas las ciudades en todo el mundo y también en nuestro propio país que han dado espacio para que la creatividad de estos jóvenes se expanda por la gris monotonía urbana. “Somos una de las últimas capitales de España en poner en marcha proyectos así”, nos explica Gela, que nos recuerda el caso de Granada, donde existían rutas turísticas de grafitis o el caso de Málaga, que recientemente ha dedicado un barrio entero al grafiti “y lo ha convertido en un lugar más que visitar en la ciudad”.

“Creo que si se enfoca bien, puede ser beneficioso para todo el mundo, primero para nosotros que tenemos espacios para pintar y segundo para la ciudad que se embellece”, comenta el grafitero, que nos recuerda que “en Ciudad Real nos ha costado mucho considerar el grafiti como un medio de expresión digno”.

Aunque trabaja en la Cruz Roja durante la semana, no hay más que darse una vuelta por su página web, para ver que su talento para el dibujo también se está convirtiendo en una forma de vida. Y son muchos los que, como Gela, han hecho del grafiti una forma de vida en nuestra ciudad. Bienvenidas sean estas iniciativas en una ciudad tan sobrada de gris como de falta de color.

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