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mitologia manchegaA lo largo de los siglos, la tradición oral ha ido tejiendo todo un universo mitológico en el que se refugian saberes, tradiciones y pedagogías propias de los diferentes pueblos. Un legado en el que se refleja la idiosincracia propia de los territorios y que, también en La Mancha, se ha perpetuado con sus propias peculiaridades.

Con la intención de destapar y contribuir a la conservación de este legado mitológico manchego, Marcel Félix De San Andrés y Araceli Monescillo han emprendido un trabajo de investigación, recopilación y análisis que, después de 14 meses, ha visto la luz con la publicación del libro ‘Mitología y superstición en La Mancha’, que ayer, con el apadrinamiento del escritor Manuel Juliá, se presentó en la Biblioteca Pública de Ciudad Real.

“Entramos en este mundo por pura casualidad”, nos confesaba Marcel Felix, que antes de comenzar el acto nos explicó que en el proyecto inicial era realizar un libro de cocina diferente en el que se abordara la gastronomía manchega desde una perspectiva antropológica. Entonces descubrieron algunas supersticiones como la que se da en buena parte de La Mancha y el Campo de Montiel, según la cual no es recomendable cocinar gachas cuando hay un muerto en el pueblo, porque su espíritu terminará de cocinarlas.

Este tipo de historias ocultas en el mundo de la cocina manchega, les llevaron a centrarse con exclusividad en el campo de la mitología y las supersticiones. Un campo “especialmente rico y diverso” en nuestra tierra, pues, como remarcaba el autor, en La Mancha se mezclan personajes y leyendas compartidos con otras mitologías de España, con mitos exclusivamente manchegos.

Analizando la naturaleza del universo mitológico manchego, Marcel Félix explica que “la peculiaridad de nuestra mitología es la diversidad”. Tanto por razones históricas, pues a lo largo de los siglos han pasado multitud de pueblos y civilizaciones, desde los griegos, hasta los árabes; como por razones geográficas, pues La Mancha ha sido habitualmente cruce de caminos y ha tenido el valle de Alcudia como el destino de la trasumancia.

Pero a pesar de esta diversidad tenemos personajes propios como “los mordos”, unos duendes mineros en la comarca de Almadén o “el malismo”, que es una especie de troll que aparece en la zona del Campo de Montiel. Esta mezcla de caracteres comunes y peculiaridad se pone de manifiesto en ‘la trocanta” de Granátula. Comparte muchos rasgos con las encantadas que se dan por toda España, como aparecer en la noche de San Juan, aunque sin embargo tiene la capacidad de convertirse en serpiente, “en bicha” que además vuela, por lo que “tiene más aplicaciones y se utiliza como asustaniños”.

 

La última generación que escuchó los mitos vivos

Para los dos autores, está inmersión en la mitología y las leyendas manchegas está siendo una fórmula de emprendimiento para aprovechar “conocimientos y habilidades” sobre el mundo rural donde ambos han estado trabajando toda su vida.

Pero más allá de dar salida editorial a un importante trabajo de investigación, Marcel Félix enfatizaba en que su labor de recuperación y divulgación es una forma de conservar y perpetuar este legado. “Pertenecemos a la última generación de niños que escucharon a sus abuelas al calor de la lumbre las historias sobre lobos, fantasmas, aparecidos, animales mitológicos y si no los recuperábamos, desaparecerían“.

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