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En los 90 Ciudad Real no era una ciudad, tenía más la apariencia de pueblo que de capital de una provincia. Cuesta decirlo pero entre aves, campus universitarios asentados y medidas urbanísticas poco a poco se fue acercando al ideario de capital de provincias que tenemos ahora. En aquellos momentos un fotógrafo inglés abrió los ojos a ese tiempo único que se vivía en Ciudad Real con un Caserío en pleno ascenso y que tras cambio de nombre y de dueños llevó a los ciudadrealeños por media Europa y, sobre todo, de unas tradiciones que cambiaban de manos y que pasaban de una generación en que la religiosidad se vivía con la mirada latente de la dictadura a la festividad exagerada de los jóvenes. Su nombre era Paul White, un inglés en La Mancha, que trajo una mirada fresca a la prensa de Ciudad Real de la mano de un periódico que nacía La Tribuna de Ciudad Real y de una ciudad que se creaba.

“Empezó a vernos de una forma diferente”, explicó ayer Manuel Ruiz Toribio, uno de los encargados de Alumbre, espacio elegido para una exposición de las fotografías que White hizo durante los años que estuvo en Ciudad Real. Así con los ojos de un inglés aparecieron imágenes de una ciudad en construcción entre las casas del Padre Ayala que eran trasladadas, o fiestas antiguas que se convertían en modernas a los ojos de un inglés, como el Carnaval, y que ayer White reconoció que era uno de los aspectos de la realidad provincial que más le gustaba fotografiar. 

CartelA4“Yo no venía a Ciudad Real desde hace 23 ó 24 años” y en los primeros 90 “era más pueblo, ahora es una ciudad mediana como cualquiera”. Una ciudad “moderna pero igual que todas” que ha perdido un poco ese aspecto diferenciador que tenía en aquella época, en que era “más auténtica, más pueblo”. El ejemplo lo pone White con el cartel elegido para la exposición, decenas de ciudadrealeños situados tras una señal de dirección de carretera, muy al estilo de los años 50 y que podría parecer extraído de una película de Berlanga, pese a que la fotografía es del 90.

Como Ciudad Real, que “ha cambiado muchísimo en poco tiempo”, también lo ha hecho la fotografía en este tiempo, de los negativos en blanco y negro que ayer se veían en Alumbre al color y el mundo digital, “los estilos individuales”, los tiempos de trabajo,….Así la muestra recoge esa mirada alejada de la política y la institucionalidad que el fotoperiodismo comenzó a dejar en los 90 para dedicarse al lado humano y las historias contadas en el instante que se tarda en hacer una fotografía. 

¿Cómo acaba llegando un inglés a La Mancha? “Por casualidad y un poco de suerte. Tuve una novia española pero vivía en Londres y ella en Madrid y una amiga mía me mencionó un periódico nuevo en Ciudad Real que estaba buscando periodistas y fotógrafo. Hice la entrevista y….” el resto es historia, porque tras el objetivo de Paul White y tras los dos años de La Tribuna comenzaron a circular fotografías suyas que son iconos, la de Zapatero riéndose en el Congreso, la de Beckham vestido de calle y con la camiseta del Madrid,…. todas ellas bajo el signo de AP, la agencia americana Asociated Press cuyos ojos llegan a casi todos los lugares del Mundo.

“Después de dos años aquí me fui a Madrid a llamar a las puertas de agencias, periódicos,…”, explica White. Entre ellas estaba AP que tras decirle que no a los tres meses recuperó el contacto  y le contrató, hizo una prueba y a los seis meses pasó de retratar la vida de provincias en las calles de Ciudad Real a contar en imágenes la primera línea política de España. 

De su época en Ciudad Real queda el recuerdo de su vida como “el guiri”. Uno de los pocos extranjeros que recorrían en Ciudad Real y que lo hacía, en este caso, con una cámara colgada del hombro para contar la historia de cómo Ciudad Real, comenzó a cambiar su vida de tradiciones y de pueblo, a abrirse al Mundo entre Aves, balonmanos y universidades.

La exposición de Paul White se podrá ver durante este mes en el espacio de Alumbre, ubicado en la calle Palma, 7 local, 2

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