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Los que trabajamos en los medios de comunicación nos exponemos cada día las historias y realidades ajenas que conforman la materia prima de nuestro trabajo. Sin embargo, en muchas ocasiones el frenesí de la información nos hace pasar de puntillas por la humanidad que late detrás de las noticias que contamos.

En ese breve lapso de tiempo -a penas cinco minutos- que va desde que saca su cámara de fotos hasta que vuelve a guardarla en la mochila, por delante del objetivo del periodista gráfico pasan problemas e inquietudes que ocupan una vida entera, y que el fotoperiodista intenta reflejar en las imágenes que recoge para completar la información de la noticia. Pero a veces, a los que tenemos la tarea de informar, esos cinco minutos también nos acaban marcando y las historias que contamos se meten dentro de nosotros y ya nunca nos abandonan.

elena rico expoEsto es lo que pasó a Elena Rosa Rico, una joven fotógrafa que trabaja en el Diario Lanza, cuando tuvo que ir a fotografiar la historia de Paula, una niña de Poblete que por culpa de una negligencia médica sufrió un daño cerebral severo que la dejó ciega. A su casa acudió la Elena Rico, el día que se conoció la sentencia que condenaba al hospital donde fue tratada la niña y de aquellos cinco minutos, surge la exposición que la fotoperiodista inauguró el pasado jueves en el local del colectivo de fotografía Alumbre.

“A mí me mandaron a hacer la foto y lo demás es una mezcla de empatía con la gente que te encuentras y de que te guste trabajo“, nos explicaba Elena durante una inauguración en la que compartió con algunos de los alumnos de Alumbre los entresijos del día a día como foto periodista en Ciudad Real.

Un trabajo que no resulta sencillo por la falta de consideración económica y también creativa que se le tiene, en un momento en el que cualquiera puede jugar a ser fotógrafo con su teléfono móvil. Elena, a quien se le desborda la timidez cuando tiene que ponerse al otro lado del objetivo, defiende la dignidad de una profesión que se ha convertido en su pasión desde que era una niña.

Aunque en ocasiones, “te traten como un monigote”, lamenta esta joven apasionada de la fotografía, porque “en los periódicos de provincias no hay un editor gráfico y muchas veces los jefes son los primeros en pedir que les manden una foto con el móvil. Deberían de tener mucha más consideración, pero yo lo disfruto porque es lo que más me gusta”, apunta.

Esta pasión por el foto periodismo se amplifica hasta máxima expresión cuando lo que hay en frente es una historia humana. En este sentido, Elena señaá que “puedes hacer fotografías de paisajes, bodegones o de un político, pero nosotros hablamos de la gente que es como tú y como yo, y se disfruta infinitamente más que la que puedas hacer a cualquier concejal en una rueda de prensa”.

Desde luego en las fotos de la pequeña Paula que componen la exposición se puede apreciar esa “cercanía” y la ternura con la que Elena retrató a la familia que hay detrás de una historia que, congelada en la belleza de esta imágenes, quiere perdurar más allá del tiempo que se emplea en pasar la página del periódico.

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