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Por Ramon R.R.

tryo banda teatroLo que queda de magia en este mundo sucede en esos instantes cuando los corazones, empeñados en latir por su cuenta, sincronizan sus latidos. Cuando un ritmo consigue volverles uno. Es pura física: el movimiento de la sangre que sube y baja al mismo tiempo genera una fuerza centrípeta. Esta provoca a su vez una especie de campo magnético que se convierte en gramófono emotivo capaz de amplificar las emociones hasta su máximo exponente.

Cualquiera que haya acudido al teatro municipal de Almagro para ver la representación del ‘Afrochelino’ de Tryo Banda Teatro, podrá certificar que la realidad de esta sensación. La sincronización partía de un escenario donde los cinco corazones de los intérpretes latían y sonaban al mismo tempo, con una fuerza tal, que se fue extendiendo por el patio de butacas hasta acabar explotando en una ovación al unísono que certificaba que allí se había producido un encuentro.

Quizás la música, por su íntima relación con el ritmo, sea una de las grandes dinamitadoras de este sortilegio. Y desde luego que buena parte del mérito de este montaje está en la naturalidad y el vitalismo con el que la música aparece en escena.

Invocada por unos actores que además de vivirlo, bailan, tocan y cantan el ritmo, esta atmósfera musical se trasladó también al patio de butacas. No podemos pasar por alto, en medio de esta conjunción armoniosa, la voz de la actriz Daniela Ropert que ponía los pelos de punta cada vez que inundaba el pequeño teatro, con una fuerza expresiva y una belleza descomunal.

La historia que narra este ‘Afrochileno’ es un sencillo relato sobre la llegada de esclavos africanos a un Chile en pleno proceso de independencia. Una historia sencilla y familiar en la que se cuentan las aventuras del pequeño Bebelumba en el largo viaje que le trae en un barco esclavista hasta tierras sudamericanas.

tryo banda teatroIPero a pesar de lo naif y lo infantil del relato, este viaje de Bebelumba en el que no falta el amor, la injusticia y hasta la guerra, conecta con todo tipo de públicos. El equilibrio dramático y cómico de la historia se transforma en una auténtica delicia al ser encarnado con una sencillez tan cuidada por parte de los cinco actores que componen el reparto.

Sin más atrezzo que unas máscaras y unos instrumentos tradicionales capaces de convertirse en todo tipo de artilugios, además del dominio musical, los intérpretes dieron una lección de las posibilidades expresivas del teatro gestual.

Y nosotros gozamos como niños durante una hora y nos dejamos mecer por el ritmo que desde el primero hasta el último instante de la obra desprendía el escenario. Enhorabuena y gracias a Tryo Teatro Banda por este maravilloso espectáculo tan sencillo como trabajado. Estoy convencido de que en su próxima gira por España y Europa, después de su triple representación en el Festival Iberoamericano de Almagro, seguirán deslumbrando a los que tengan la suerte de toparse con ellos.

Aquí, en Almagro, el teatro continúa. El Festival retoma su programación este viernes con ‘Los ríos profundos’ de la compañía peruana Cuatrotablas. Consulta aquí toda la programación para este fin de semana.

 

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