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Mujer sentada (una de las obras que se pueden ver en la galería Marmurán)
Mujer sentada (una de las obras que se pueden ver en la galería Marmurán)

Entre la escasa lista de nombres propios que Ciudad Real ha aportado al arte español, Joaquín García Donaire ha sido uno de los máximos exponentes durante el siglo XX. Especialmente sus obras escultóricas, aunque también su pintura, han trascendido los límites de nuestra provincia y han convertido a García Donaire en un referente de la escultura contemporánea de nuestro país. Sin embargo, más de 10 años después de su fallecimiento, su legado permanece ajeno al conocimiento general y son pocos los que conocen su obra incluso aquí, en su tierra natal.

Frente a este olvido, la viuda del artista, Gianna Prodán ha convertido la lucha por mantener viva la memoria de García Donaire en su razón de ser. Desde Madrid, donde reside habitualmente, trata de llevar la obra del escultor ciudadrealeño por el mayor número de espacios expositivos posibles y sobre todo contribuir a que se valore su figura que, quizás por la introversión y timidez del propio artista, dedicó más tiempo a trabajar en su taller que a promocionarse.

A raíz de la última de estas exposiciones, que inauguró la semana pasada y se puede visitar hasta el próximo 29 de noviembre en la galería Marmurán de Alcázar de San Juan, hemos querido conocer de manos de Gianna la situación que vive la figura del artista a quien “no se le está dando el apoyo y el reconocimiento que su obra merece”.

Dejando en segundo plano sus trabajos como crítico de arte y poeta, la viuda del artista se ha volcado con esta labor de difusión de la obra y la figura de Joaquín García Donaire. Un empeño que no resulta fácil, como explica Gianna, pues en la actual situación del arte, donde parece que todo vale. “Habrá que poner los puntos sobre las íes, porque no todo el mundo tiene las mismas capacidades ni la calidad y entrega que tuvo Joaquín”.

Mediterránea (una de las obras que se pueden ver en la galería Marmurán)
Mediterránea (una de las obras que se pueden ver en la galería Marmurán)

Asumiendo que la situación económica no permite hacer grandes desembolsos a las administraciones, Gianna echa en falta una mayor apuesta de las instituciones ciudadrealeñas con la obra del artista. En este sentido recuerda que, tras la decisión del Ayuntamiento de ponerle el nombre de García Donaire a una plaza, “algo de lo que estoy muy agradecida”, desecharan la opción de colocar una escultura del autor a pesar de estar dispuesta a ofrecerla de forma gratuita, “el Ayuntamiento solo tenía que hacer frente a los gastos de fundición y de colocación”, lamenta. “Unos porque no tienen dinero, otros porque no saben y otros porque no se acuerdan… La situación es tristísima”.

A esta desatención por parte de las instituciones, se suma la brecha cada vez más grande entre la sociedad y el arte. “Se hacen cosas tan peregrinas y raras que la gente está cada vez más despistada”, explica Prodán, quien destaca que a pesar de su lejanía con el arte más posmodernos, la obra del escultor ciudadrealeño “responde a la modernidad de su momento, entonces era un pionero”. Sin embargo, la abstracción que también se hace latente en el García Donaire no se convierte en un valor esencial, sino que “siempre están en función de cierta figuración”.

Con esta ingente obra en sus manos, Gianna Prodán no puede evitar sentir cierta envidia de otros ayuntamientos y comunidades que “se vuelcan con artistas que son mucho menos importantes que Joaquín”. No obstante agradece que iniciativas privadas, como la de la galería Marmurán, mantengan vivos una obra y un autor que no merecen ser engullidos por el olvido.

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