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IMG_8314Pilar Aguilar Carrasco relata en una novela casi autobiográfica el camino de su vida. Una mujer nacida en el franquismo y que decide cambiar la ‘canción’ que le tocaban, yendo a Francia a descubrir la libertad, estudiar en la universidad y regresar en la transición en un tiemo nuevo. ‘No quise bailar lo que tocaban’ es su título y ayer la escritora, investigadora, ensayista y crítica de cine estuvo presentando su libro en la librería Birdy de la calle Llibertad.

Aguilar comenta que es un texto de “una persona que no quiere aceptar la música que le imponen” y quiere “bailar su propia música”. De ahí un título que entronca en una serie de novelas que en los últimos años vienen apareciendo sobre la mujer en el franquismo y su trabajo para romper unos moldes que le querían imponer. “Las mujeres que tenemos nuestra historia sin escribir”, explica Aguilar, mientras señala que en una “sociedad en crisis” como la actual necesita volver la cabeza al pasado para buscar explicaciones a la situación actual.

Estas novelas llegan en un momento en el que tras la liberación femenina, al menos en normas, se habla y mucho sobre la generaciones que vienen, quienes están estudiando y muestran un machismo incipiente que se vive en las aulas. En opinión de Aguilar no es que se esté volviendo al pasado. “Estamos en el patriarcado”, indica, que es lo mismo que decir que “estamos en el capitalismo”, por lo que la mujer o la economía, en esa comparativa, puede “jugar con ciertos factores”.

No obstante recuerda que en la historia que muestra en su novela hay un ‘machismo legal’, reflejado en la normas. “La sociedad no le permitía ni tener una cuenta a su nombre a la mujer”. “Estábamos legalmente machadas” y ahora son nuevos mecanismos sociales los que llevan a crear condicionantes , como la sexualidad en que se ha pasado de la negativa sexual de la mujer a la presión para decir “sí a todo”.

También se suman a estos nuevos factores el cine. La otra labor de Pilar, crítica del séptimo arte, siempre desde la mirada femenina.”Crea una idea de que si eres hombre tienes que ser resolutivo”, buscar a la princesa que necesita ser rescatada. En su opinión, se educa en un modelo femenino que necesita gustar a un hombre. Una educación cultural que lleva a la frustración cuando los hombres descubren que “las chicas no están atontadas y no las tienen que salvar de nada”.

Es una visión de las expresiones culturales que en los últimos años se viene sucediendo. En el mundo de los videojuegos surgió el Gamergate, un reflejo del feminismo aplicado al mundo masculino que se plantea desde las consolas, cuyas historias no tienen protagonistas femininas y buscan, en la mayoría de los casos, la salvación de una mujer indefensa. “Son mundos que son muy poderosos y son más reaccionarios que la vida”, afirma Aguilar.

La escritora recordaba ayer en la presentación del libro, dentro de los actos de IU Ciudad Real por el 25N, que la vida “es muy variada” frente a la “monotemática” que se plantean desde ciertas expresiones culturales.

 

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