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Cuando el ser humano es capaz de imponerse al silencio o al ruido con un canto armónico, la realidad se amplifica hasta límites insospechados. Este poder de la música va más allá del desbordamiento emocional que produce en el receptor, su capacidad transformadora afecta en primer lugar a quien la produce. En un lenguaje que no entiende de fronteras ni de condicionantes económicos, el canto que brota del corazón es capaz de imponerse a todas las infamias.

Detrás de las voces del Malagasy Gospel, existen historias de carencias materiales y problemas sociales tremendos. Sin embargo, cuando las voces de estas niñas comenzaron a sonar sobre el escenario, una alegría pura llenó el auditorio Manuel de Falla, como si, por un instante, la vida venciera a la vida, con melodías. El alboroto producido por tantos niños juntos se disolvió al instante y la emoción del encuentro tomó su lugar.

madagascar gospelJunto a ellas, un nutrido grupo de alumnos y alumnas del conservatorio, con el que jugaron con la música hasta conseguir bailar bajo una misma voz. Este encuentro musical, aunque sobre todo educativo y humano, es el preludio para el concierto que las niñas del Malagasy Gospel darán en el próximo domingo en el teatro Quijano y que contará con la colaboración de los alumnos de coro del conservatorio.

Aprovechando su presencia en el conservatorio, nos adentramos un poquito más en este proyecto artístico y solidario que surge de la Fundación Agua de Coco, una ONG que trabaja en Toliara, una zona empobrecida de Madasgacar, donde realizan un proyecto social y artístico que ha a través de la música intentan dar una salida de formación personal a niñas de barrios marginales.

En realidad, las 21 niñas que se encuentran estos días en Ciudad Real y que realizarán una gira posterior por toda España durante las próximas semanas, son solo la punta de esta proyecto. En total son cerca de 800 niños y niñas los que participan en esta escuela que, como explica el director de la fundación, José Luis Guirao Piñeyro, trata de generar “unos valores artísticos y personales para insertarlos en la vida y darles un futuro”, en medio de un contexto de pobreza y violencia.

De estos 800, alrededor de 130 niñas son las que integran el coro Malagasy Gospel, entre las cuales se encuentran las 21 que realizan esta gira que “no se eligen por las mejores voces, sino por el compromiso, la motivación, las buenas notas en el colegio… Es un estímulo para que las niñas sepan que tienen ganárselo”, destacaba José Luis, quien posteriormente al encuentro del coro con alumnos del centro, impartió una charla entre profesores y padres para sensibilizar sobre la naturaleza del proyecto.

Además del valor artístico del proyecto, que salta a la vista cuando uno las escucha cantar, detrás de la Malagasy Gospel hay un aprendizaje humano tremendo para sus integrantes, pues propicia un incremento de su estima y una valoración personal, en medio de la doble discriminación que supone haber nacido mujeres y en barrios desfavorecidos en un país como Madagascar. “Para ellas es una riqueza tremenda, el hecho de salir a cantar, hace que se valoricen a ellas mismas, y también la gente de la ciudad ven que en lugar de prostituirse son capaces de hacer música”, resalta.

 

“No son profesionales, pero cantan con el corazón”

Para estas niñas salir de sus barrios para recorrer, de escenario en escenario, países como España supone toda una aventura vital. “La mayoría es la primera vez que viajaban en coche y, por supuesto en avión”, nos explica Vola, la directora del coro, que ejerce como guía en este viaje en que la Fundación ha embarcado durante más de 10 años a las integrantes del Malagasy Gospel.

madagascar gospelITodas ellas se encuentran inmersas en un contexto de dificultad y encuentran en la música un espacio de creación y formación que resulta importante para escapar de un destino que las encamina. “Hay mucha prostitución y si no es por nosotros van a seguir el mismo camino que sus madres”, resalta la directora, que apunta que gracias a la música recuperan la ilusión y comparten de alguna forma su experiencia con el resto. “No son profesionales, pero cantan con el corazón”, destaca.

Ducharse con agua caliente o comer tres veces al día, es una experiencia inconcebible para estas niñas que, como recuerda Vola, “vienen de barrios muy desfavorecidos y pobre, sin agua, ni luz, ni nada”. Este contraste hace que su presencia en este tipo de giras sea algo que las marcará de por vida y que al sumarse con la propia experiencia de conocer y compartir escenario con otros niños de culturas diferentes, hace que “vuelvan a su más limpias a su casa”.

Hasta el próximo domingo las niñas de Malagasy Gospel estarán en Ciudad Real, desde donde partirán hacia otras localidades de la provincia y posteriormente del país. Aquí se podrá ver su actuación, en la que también colaborarán alumnos del conservatorio, el domingo a las 19:00 horas en el teatro Quijano, una actuación que no dejará indiferente ni a los oídos ni a los corazones.

 

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