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figurines isabelIQue nuestras decisiones sean los ladrillos del muro que nos separa de nuestros sueños, es una historia que, por desgracia, se repite demasiado en el paisanaje humano. Para aquellos que no fueron capaces de ser fieles a su brújula interior, existe un dilema vital al que tarde o temprano tendrán que enfrentarse: vivir a la sombra de esa mole de piedra o buscar las grietas por donde empezar a derribarla.

Un lápiz y un pincel, estas fueron las armas con las que Isabel Gómez de la Cueva se lanzó a la aventura de retomar los sueños perdidos. Con estas sencillas herramientas se propuso desenterrar su pasión por el dibujo y la pintura, que había quedado oculta entre los trajines cotidianos. Ahora, después de un año trabajando en el redescubrimiento, comienza a sacar a la luz sus creaciones para recuperar un camino abandonado, pero que había permanecido siempre junto a ella.

“A veces pienso que debería haberlo hecho antes, pero nunca había encontrado la forma de desarrollar la idea”, explica Isabel, cuando apenas nos hemos sentado y su timidez se rebela contra nuestra intención de adentremos por un terreno que hasta ahora solo era visible para su entorno más cercano. Pero la determinación que le ha llevado a mostrar sus trabajos se impone y poco a poco se va soltando para confesar que su habitación lleva muchos años llena de dibujos y sentía la necesidad de dar rienda suelta a la creatividad.

foto Isbael presentación (1)Sus dibujos intentan convertir en obras de arte los tradicionales figurines utilizados por los diseñadores de moda. Con un trazo sencillo y estilizado, Isabel da vida a unas mujeres de líneas inacabadas “con rostros que se ven, pero nunca se muestran del todo”, vistiendo unas prendas que parecen formar parte activa de la personalidades retratadas. “He intentado hacer algo más artístico que el simple figurín, utilizando formas, tintas o técnicas como el collage quería darle un toque distinto, también orientado hacia la decoración”, comenta esta artista camuflada entre archivos y oficinas.

La afición por el figurín, confiesa, se remonta a su infancia, cuando vio en un periódico un dibujo que le despertó la inspiración, “las líneas me gustaron mucho y lo intentaba imitar”. Fue entonces cuando comenzó a desarrollar su espíritu autodidacta, aunque siempre contando con la orientación de su madre que también se dedicaba a la pintura. “Nunca me lo he tomado como un hobby, cuando pinto me olvido de todo y es algo que me ayuda mucho. Ahora me gustaría que el proyecto se desarrolle del todo y pueda llegar a algún sitio”.

figurin28 (2)Para que este deseo se convierta en realidad, Isabel se ha lanzado a participar, desde hace unos meses, en ferias y muestras conjuntas, donde sus propuestas “están funcionando muy bien”, hasta el punto de haber tenido que completar a marchas forzadas su catálogo con obra nueva para poder tener material suficiente que mostrar.

El próximo reto, una exposición en solitario que realizará este mes en la cafetería Guridi de Ciudad Real, donde por primera vez mostrará de manera personal sus trabajos. “Hay que empezar por la base, darse a conocer y que la gente descubra lo que haces”, asegura Isabel, que sin embargo no puede evitar sentir cierto pudor de abrir un espacio que hasta ahora formaba parte de su intimidad.

Adaptando su estilo a diferentes técnicas pictóricas que van desde el dibujo con tinta, hasta el óleo o la acuarela, “empezando siempre con el lápiz”, Isabel ya ha confeccionado un pequeño catálogo de trabajos que pueden verse en su blog, aunque está ultimando una página web que además de escaparte será también una tienda virtual. En esta línea comercial, que también hay que cuidar para que los sueños consigan materializarse, la dibujante ciudadrealeña ha encontrado una interesante vía de expansión en torno a todo lo que relacionado con la decoración y la organización de bodas, para los que ha adaptado una gama específica de formatos. “Van surgiendo nuevas ideas sobre la marcha y me están haciendo muchos encargos interesantes con este tema de las bodas”.

Después de un café y una amena conversación, salta a la vista que redescubrir la pintura ha sido un hallazgo luminoso para Isabel. La expresión de su rostro cuando habla del tiempo que dedica a pintar, no deja lugar a dudas. Quizás, si cada uno descubriéramos cuál es el trazo capaz de derribar nuestro muro y tuviéramos la valentía de ejecutarlo, el mundo sería un lugar un poquito menos feo y más armónico.

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