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julia navarro ILa sala de conferencias del Museo del Quijote no dejaba lugar a dudas, Julia Navarro cuenta con uno de los mayores patrimonios que puede tener cualquier escritor: lectores. Una atípica estampa, la de una sala abarrotada – incluso con gente de pie- para dialogar y escuchar las reflexiones de una escritora que, con las cinco novelas que lleva publicadas hasta la fecha, ha conseguido una intensa conexión con el público.

Antes de que arrancara el acto, orquestado por varias librerías y sus respectivos clubs de lectores, hemos tenido la oportunidad de charlar con esta escritora madrileña, cuya mezcla de cercanía y serenidad hacen que la escucha resulte especialmente placentera. Allí nos ha trasladado la importancia que este tipo de actos tienen para alguien que pasa los días en la soledad del folio en blanco y que gracias al contacto con la gente consigue profundizar en sus propios libros, “escuchar a los lectores es una experiencia absolutamente enriquecedora, vengo a responder a sus preguntas, pero sobre todo a escucharles”, explicaba.

“El secreto es que no hay secreto”, comentaba en relación a esa fórmula mágica que hace que los lectores conecten con unos libros y no con otros. “Yo siempre tengo la sensación de que me la juego en cada libro, de que parto de cero. Los lectores te juzgan libro a libro y no importa lo mucho que les haya gustado el anterior, siempre te juzgan por el que tienen en la mano”.

Avanzando en la conversación, nos topamos con un secreto que, aunque no asegure el éxito en las ventas si que permite al menos la posibilidad de que estos lleguen. Julia Navarro ponía el acento en que para ella la escritura es ante todo un trabajo. “Las musas andan un poco despistadas y no siempre visitan a los escritores”. Así que para paliar el despiste, la escritora madrileña es partidaria de pasar buena parte del día frente a la pantalla en blanco del ordenador, para que cuando acudan le cojan a punto. Eso sí, “Yo siempre sé lo que quiero contar, nunca me siento a ver qué se me ocurre, cuando me siento a escribir novela ya la tengo en la cabeza”, matizaba.

Con este sencillo método, Julia Navarro ha construido una sólida trayectoria que desde su primera novela, ‘La Hermandad de la Sábana Santa’, ha contado con la respuesta del público. Sin embargo, la escritora no ve claro un nexo común que pueda unir sus diferentes obras, más allá del “intento de hacer una reflexión sobre la esencia del ser humano y las grandes pasiones que anidan en los corazones desde el principio de los tiempos: odio, generosidad, amor, piedad…”

 

El periodismo, un aliado para escribir novelas
Asistentes al acto
Asistentes al acto

Después de más de treinta años ejerciendo como periodista en diferentes medios de comunicación, Julia Navarro no concibe su literatura como algo ajeno a los influjos y experiencias que ha vivido en su faceta profesional. “Los periodistas tenemos una inmensa suerte, la posibilidad de tener varias vidas a la vez”, un bagaje que en su caso ha sido una fuente de inspiración y sustento para su trabajo literario.

Esta influencia se deja notar, por ejemplo, en su última novela, ‘Dispara, yo ya estoy muerto’, una obra que “no habría podido escribir o no habría sabido escribir, si no hubiera viajado como periodista a Oriente Medio a cubrir varios acontecimientos”, comentaba.

Precisamente ha sido esta novela, una de las más complicadas de escribir para Julia Navarro, por desarrollarse en medio del conflicto entre Israel y Palestina. “Todo el mundo tiene una opinión de lo que pasa allí y me preocupaba muchísimo que el libro no fuera bien entendido”, aseguraba la escritora, que sin embargo remarca que, a pesar de la presencia del conflicto, su intención “no era hacer una novela de buenos y malos, sino escribir un libro sobre personas que buceara en las esencias del ser humano”.

 

Buena salud de la literatura española

Actos como el de esta tarde en el Museo del Quijote ponen de manifiesto que la íntima conexión que se genera entre el lector y el escritor a través del libro sigue teniendo una inmensa fuerza. En este sentido, la escritora madrileña hace hincapié en la buena salud de la que goza la literatura en castellano. “Estamos en un momento muy interesante, porque los autores españoles hemos logrado algo impensable, abrirnos camino en otros países. Se nos traduce fuera y esto hace 15 años era algo impensable, reservado a unos pocos elegidos”. “La literatura española está absolutamente viva”, concluía Julia Navarro.

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