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“Es un músico con 150-170 conciertos al año” era la explicación que Antonio García Calero daba ayer como una muestra de la importancia que Marco Mezquida ha ido adquiriendo en poco tiempo. Un músico de carácter que era la apuesta de Universijazz, joven, pero capaz de transportar en formato trío a la habitación de un bebé en algunas de sus composiciones o a una lluvia de melodías de jazz en piano que como gotas iban llenando la laguna de aficionados que es este evento gratuito. 

Mezquida llegó acompañado de su piano y de Marko Lohikari, contrabajo, y Carlos Falaga, batería, para mostrar lo que la juventud puede hacer con el jazz. Empezó el concierto con la línea clásica de escalas y terminó en estilo libre, con el piano convertido en harpa y el contrabajo y la batería creando la melodía.

Así sonaba en ‘Marushinha’, un tema de su segundo disco, que esta misma semana terminaban de grabar,  según explicó el propio Mezquida, agradecido por el recibimiento que le dio Ciudad Real. Un tema que empezaba casi entre ruidos, los típicos de la habitación de un bebé, y finalizó enlazando solos de batería con las siguientes composiciones y a ritmo de jazz latino. 

Aplausos y bravos se oyeron en la Facultad de Letras en una edición que comenzó con la reivindicación del apoyo político para otros aspectos de la cultura distintos al folclore y con el recordatorio de que los aficionados seguirán teniendo música de jazz con o sin la ayuda administrativa. 

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