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david testalEse afán tan humano de repetir lo que hemos escuchado nos lleva en ocasiones a no prestar atención a lo que estamos diciendo. Cuántas veces hemos dicho aquello de “más vale pájaro en mano que ciento volando” sin pararnos a pensar que un pájaro en la mano pierde su razón de ser. Si todos llevamos dentro nuestro propio pájaro, no tendríamos que haber asumido ya cierta perspectiva aviar para entender que en realidad vale más un pájaro volando que ciento en la mano… ‘Si fueses pájaro lo entenderías’.

Bajo la sombra de este sugerente título, se presentó hace unos días entre los lectores de la librería ‘Un Cuarto Propio-ZZBooks’ de Ciudad Real David Testal, un joven escritor en el que conviven la garza, el búho y el gorrión. “Parto de la base de que todos somos pájaros”, nos cuenta David, que desde está visión ha sacado a la luz la primera piedra de su “manual de alta magia”, un gran edificio literario donde pretende plasmar su investigación sobre “cómo utilizamos el lenguaje y cómo con el lenguaje creamos, literalmente, el mundo en el que vivimos“.

“Este es el primer libro de una de las colecciones de ese manual que yo llamo pócimas, son textos muy breves que se pueden leer de forma lineal o de forma aleatoria”. A medio camino entre el haiku, el koan y el aforismo, estas pócimas han seguido un lento proceso de gestación y depuración en la mente de David, que “durante un año escribía una al día y luego los he ido depurando con la intención de que alguien que lo lea pueda tener una profunda toma de conciencia”.

Pero además de pócimas, que ocupan su mayor parte, en ‘Si fueses pájaro lo entenderías’ también incluye una revisión más personal hacia las motivaciones que guían el libro y una segunda parte en la que, como en el caso del título, pone patas arribas el refranero español. “Se suele llamar sabiduría popular, pero para mí son todo lo contrario, estupidez popular. Los cambio intentando evidenciar lo enfermo del refrán original”; explica.

Todas estas mixturas dan como resultado un libro difícil de calificar sin dejarse algo fuera. Tal vez por lo polifacético de su autor, que además de la palabra también se sirve de lenguajes tan distintos como el cinematográfico o el tarot, o por la cada vez más borrosa separación entre géneros, la forma con la que se presenta el libro es compleja.

 

La libertad de la autoedición

Pócima escogida al azar durante la elaboración del artículo
Pócima escogida al azar durante la elaboración del artículo

Con la primera edición de 500 ejemplares “casi finiquitada”, cuando solo han pasado dos meses desde que saliera de la imprenta, David defiende la experiencia de la autoedición como un camino mucho más libre y personal en el proceso para sacar un libro. “Tenía posibilidades de publicar en editoriales más grandes, pero después de reunirme con escritores que había publicado en esa editoriales, me di cuenta de que la única razón para publicar en ellas es el prestigio“.

Al tomar el control total sobre la obra, el autor tiene que tomar parte tanto en la confección del libro como objeto hasta en cuestiones de promoción y venta. En este último ámbito, la autoedición también le permitió a David entrar en contacto con cada uno de los lectores que solicitaban su libro. Aunque la falta de tiempo le ha impedido mantener la práctica, durante unas semanas se encargaba de entregar personalmente el libro a los compradores madrileños. “Les proponía, o pagas gastos de envío o me invitas a un té y ha sido muy bonito el contacto con gente que no conoces de nada, solo porque quieren el libro”.

Cuando le preguntamos por la posibilidad de vivir de la literatura y del arte en general en estos tiempos, este creador multiforme lo deja claro, a través de una “pócima”, en este caso escrita por Bernard Shaw, “si te niegas a todo lo que no sea lo mejor, acabas consiguiéndolo”. “A mí me ha funcionado”, asegura.

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