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Por Ramón R.R.

yayo caceres

“¿Qué prefieres, alguien que venga con olor a sobaco o alguien que te pueda recitar un poema en la cena, o que te cante una canción y que además te pueda hablar de cine? ¿Con quién prefieres irte a la cama? El arte te hace mejor persona, igual que la educación o la lectura, te complejiza la mente y disfrutas más de todo… hasta de un polvo“.

Al otro lado de esta reflexión se encuentra el músico y director teatral Yayo Cáceres, con quien esta mañana hemos mantenido una agradable charla en Almagro. A su Festival de Teatro Clásico ha acudido un año más, aunque en esta ocasión con un triple faceta: como director de Ron Lalá, con quien repite por segundo año su ‘En un lugar del Quijote’, además dirige a Charo López en ‘Ojos de Agua’, una obra inspirada en ‘La Celestina’ y, para completar, forma parte del jurado del certamen para jóvenes creador ‘Almagro OFF’.

“Me pone muy nervioso, porque solo quedará decaer después de una presencia tan completa”, bromeaba con nosotros nada más arrancar la entrevista. Pero enseguida toma el timón del discurso y subraya que es “todo un honor” poder tener una presencia tan destacada en un festival como este, “tener dos espectáculo en Almagro es una cosa que no pasa muy de seguido”.

Sobre su regreso con Ron Lalá y su versión del Quijote, el director argentino destaca la buena acogida que ha tenido por parte de crítica y público este espectáculo con el que llevan casi dos años ya girando. “Uno conecta si hace las operaciones adecuadas y en este caso salió bien”, asegura Yayo, que muestra su satisfacción por el resultado de este “gran poema cervantino” con el que han respondido a la confianza depositada en él y en su compañía por parte de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que coproduce el montaje.

Yayo Cáceres junto a los actores de Ron Lalá (Foto: Guillermo Casas)
Yayo Cáceres junto a los actores de Ron Lalá (Foto: Guillermo Casas)

Con Ron Lalá ha conseguido algo tremendamente complejo en mundo del teatro y del arte en general, generar un nombre propio que está indisociablemente unido a una peculiar forma de hacer teatro. Cuando le preguntamos por esto, Yayo Cáceres defiende que la clave está en “dejar al lado los exotismo” y buscar con libertad tu propio lenguaje “entonces encuentras tu estilo y cuando lo encuentras es lo que eres y ya es difícil salirse de ahí”.

Ron Lalá es una especie de comando y yo sé todo lo que puedo pedir, incluso cinco minutos antes del estreno, y nadie entra en crisis. Es una de las grandes virtudes de la compañía, estar entrenados para combatir en cualquier terreno”, asegura.

En este sentido, apostilla se siente lejano de aquellos que entienden el arte como una cuestión de fondo “para mí el arte es una cuestión de forma, si las formas son las adecuadas asoma todo el fondo, pero hay que dejar de preocuparse por el fondo”. Un concepto que para este polifacético creador, aproxima el arte al deporte. “Un actor tiene que entrenar, estar en contacto con la pintura, la lectura, la música… tener el cuerpo, que es su instrumento, entrenado”. Haciendo esto, en su opinión, “un actor entrenado tiene más posibilidades de tomar buenas decisiones”.

 

Aprendizaje con ‘Ojos de agua’ y Charo López

El segundo de los montajes con los que se presenta este año en Almagro es ‘Ojos de Agua’, un montaje en el que dirige a una experimentada actriz como Charo López. “Ha sido una experiencia totalmente diferente y un gran aprendizaje como director”, señala, destacando que este proyecto le ha tocado abordar líneas de trabajo completamente diferentes a las que está acostumbrado con Ron Lalá.

Este cambio de formas ha provocado “una de las mejores cosas y más interesantes que te puedes encontrar en la vida… aprender. Aprender es primordial, el día que uno cree que está consumado como ser humano, empieza a ser mediocre”, destaca.

Para ‘Ojos de Agua’ ha contado con la complicidad de otro ‘ronlalero’ como Álvaro Tato que ha sido el encargado de realizar la dramaturgia. La obra es un monólogo inspirado en ‘La Celestina’, en el que se plantea que la alcahueta se salvó y reside en un convento desde donde hace una retrospectiva sobre su propia vida. Además del buen trabajo de la protagonista, Yayo destaca también el descubrimiento del joven actor Fran García, que consigue generar “una química especial” entre la veteranía y la juventud de ambos actores.

Además de dirigir el montaje, Yayo Cáceres es el compositor de su música. Una faceta de músico que compatibiliza de forma natural con el teatro, como estos días en Almagro, en los que su guitarra y su acordeón lo acompañan con la mente puesta en el disco que está componiendo. “Lo importante es estar todo el tiempo trabajando. No eres artista de ocho a dos, sino que lo eres siempre”.

Esta doble faceta de músico y director de escena, se deja notar en cada uno de sus montajes. Cuando le preguntamos por este valor de la música en el teatro, algo que también está presente en ‘Ojos de agua’, comienza a tararear la banda sonora de ‘El padrino’ y apunta que “si te silbo esto inmediatamente tu cabeza te lleva a una imagen concreta, así opera la música original”. Además, remarca, “te permite meter una columna vertebral por detrás del montaje”.

 

“El arte debería ser una cuestión de Estado”

Cuando empezamos a hablar sobre el valor del arte en una sociedad como la nuestra, Yayo nos cuenta su experiencia en un festival de teatro en Villanueva de la Serena. “Hacer un espectáculo en medio de dos terrazas donde todo el mundo está hablando, eso es cagarte en el arte. No se puede permitir que un gobierno haga algo semejante, es llevar a una perversión absoluta algo que debe provocar una experiencia transformadora”.

Frente a esta dejadez de las instituciones con respecto al trabajo y la difusión de las creaciones, el director argentino lo tiene claro: “El arte debería ser una cuestión de Estado. Como lo es en Francia o en Inglaterra”. En este sentido, defiende la concepción del arte “como un derecho de los ciudadanos” y por tanto, deberían ser los propios estados los que se aseguraran de proveer a sus ciudadanos de la posibilidad de acceder a él.

Además, lejos de apocalípticos y demás agoreros, Yayo recuerda que cada fin de semana en Argentina acuden al teatro más de 900.000 personas o que en Londres hay más gente que va al teatro que al fútbol. “No es cierto que el teatro no es negocio, que no vende, acá en Almagro hay un 99% de ocupación. No es cierto que el teatro no interesa, no es cierto”.

El hombre necesita el arte para vivir y cuando no encuentras magia en el arte buscas sucedáneos y te drogas, te emborrachas… porque necesitas creer que la magia está en algún sitio. Pero está ahí, en la lectura, la música, el cine, el teatro, la fotografía, la pintura… en el arte en todas sus formas”, concluye.

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