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Por Gerardo Lagüéns

Foto: Guillermo Casas
Foto: Guillermo Casas

Un amigo (y maestro) me dijo una vez que la música es un arte carente de significado en sí, pero capaz de crear significación. Es decir, que una melodía, excluidas las canciones que se apoyan en la palabra, no enuncia, no nombra, no llama, no cuenta. Un do es un do, y punto. Y un sí no afirma más que un sol o un fa. Y, sin embargo, puestas juntas y ordenadas las notas nos arrancan emociones, suspiros, o nos arrastran gentilmente al siempre fértil campo del recuerdo y la nostalgia.

En pleno barroco musical, el compositor alemán Telemann quiso utilizar, y en esto era pionero, la música como medio para contar historias. La obra literaria elegida para ejecutar la suya fue Don Quijote, y lo hizo en forma de suite. En siete movimientos, el compositor alemán nos presenta al personaje, su ensoñación, el episodio de los molinos, o su descanso final.

La compañía alemana Theater des Lachens trajo a Almagro Off su versión escénica de la suite con su ‘Don Quijote: una obra de sueños según Telemann’, con dirección de Frank Söhnle. En el espectáculo, Don Quijote, Dulcinea y Sancho son marionetas que van acompañando la descriptiva música del compositor alemán.

Una marioneta no es nada sin el actor que le pone voz y movimiento, y la obra los muestra en todo momento. El juego de Irene Winter, Björn Langhans, Arkadius Porada manipulando títeres y espacio creó potentes imágenes oníricas. El espectáculo consigue, en un alarde de imaginación, construir muy bien unos personajes y la fantasía del sueño del hidalgo enloquecido.

Quizás a este ejercicio preciso y lleno de intenciones al que quizás faltó algo de didáctica, y sobretítulos para un texto que, salvo algunos guiños en forzado castellano, estaba íntegramente en alemán. Una parte de la magia se perdió en la traducción, y el público no germanoparlante, a falta de entendimiento, se recreó en la belleza de la música y el lirismo escénico. No sé cómo debió tomárselo el resto de la sala, pero para mí fue la primera vez que conseguí soñar en alemán.

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