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Por Gerardo Lagüens

Foto:  Guillermo Casas
Foto: Guillermo Casas

Lope de Vega era una megaestrella de su época, un guionista de oro que escribía sin parar los éxitos de la época, con los corrales a reventar para ver sus obras. Se llenaban porque, no sin excepción que confirme la norma, eran las tramas de acción, enredo y amor de la época. ¿Pero cómo repetir este éxito en una generación que ha crecido viendo líneas de gag de los Simpson y con un ritmo de montaje salvaje? ¿Cómo revivir la comedia del paso atroz del tiempo que destroza el contexto del chiste? ¿Cómo volver a aderezar una trama simple que acaba de cualquier manera para que el público de hoy siga sorprendiéndose? Alguna de estas respuestas fue puesta sobre la mesa por ‘El príncipe ynocente’ en el Certamen Almagro Off.

El espectáculo, a cargo de la compañía mexicana Efe Tres Teatro, parte de esta obra, una de las menos conocidas de Lope. En ella el Príncipe Alejandro, que ha sido desterrado, busca recuperar su reino, con la ayuda del Duque de Cleves, padre de dos hijas muy enamoradizas. En esta propuesta, todos los personajes son interpretados por Fernando Villa y Fernando Memije, que se sirven de un juego de clown para construir toda la escena. El trabajo, preciso, de cambio de personajes, parte de dos presos que se cuentan la historia, y esa situación sirve para crear una convención que el público interioriza fácilmente. Tanto, que ambos actores rompen la escena en repetidas ocasiones, saliéndose del personaje y explicitando al actor que lo sustenta.

Con un teatro deliberadamente pobre, el resultado del espectáculo es rico en recursos imaginativos y escénicos. Ambos actores, derrochan energía e histrionismo escénico para diferenciar con precisión a cada personaje, dibujándolos a todos con rasgos sutiles, como en una buena caricatura. El humor, ya servido en el texto de Lope, es aderezado por una colección de gags que a veces resuelven muy efectivamente la escena, y a veces se pierden un poco, como un sólo de jazz que se mantiene una vuelta de más. Nada grave, sigue haciendo gracia y en ningún momento se pierden actores o espectadores de la trama.

La propuesta, dirigida por el triunvirato que forman ambos intérpretes y Allan Flores, consiguió que el público (que esta vez si llenaba el pequeño teatro de La Veleta) carcajeara a mandíbula batiente durante todo la función. Lo abrupto del final de Lope, donde el Deus Ex Machina resuelve todas las tramas en apenas un puñado de versos, se completó con la vuelta a los presos que reflexionan, cantando sobre la justicia, a veces más tuerta que ciega, sobre todo para quien tiene poder.

Al ser el último pase del Certamen, el jurado se encerró a deliberar y no quiso Justicia que ‘El príncipe ynocente’ alcanzara el premio del Certamen, pero se llevan una excelente acogida de un público que, sin lágrimas en los ojos, rió y aplaudió con saña. Que la falta de premio no oculte el éxito. Esto es la comedia: reír.

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