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“Hemos visto que la gente se animaba pero, aunque es algo muy bueno, también puede ser algo malo cuando llegas a un concierto y estás acostumbrado a esto y la gente no baila porque te preguntas que qué es lo que pasa, si no les está gustando”.

Estas palabras son de Diego Jiménez, uno de los músicos más activos de la escena local, conocido por su versatilidad musical a la hora de manejar distintos instrumentos y su constante colaboración con muchas y diversas bandas ciudadrealeñas. Una muestra de esa versatilidad es que a Diego, en distintos conciertos, se le puede escuchar usando las baquetas detrás de la batería de Viejo Den, o con su especialidad, el saxofón, tocando con Alejandro Cerro, María Molina, Funkytime, y muchos otros proyectos musicales más.

“Estamos acostumbrados a que esto sea así. Conciertos en los que la gente no se mueva nos ha pasado un par de veces, pero tiene que haber de todo” comenta el joven saxofonista, que ayer estuvo tocando en el Guridi con sus compañeros David Sánchez, Felipe Jiménez, y Sergio Orión. Los cuatro son los responsables del experimento musical Old Dixieland Band, y, a juzgar por la reacción del público que acudió ayer al Guridi a disfrutar de su música y de los conciertos que están dando por todas partes, parece que les ha salido bien el invento.

Sin nombreY no es para menos. No es normal que el público que apoya a los músicos locales de Ciudad Real se arranque a cantar y bailar con una banda local como ayer sucedió en el Guridí. “Siempre está la vergüenza de la gente”, dice Diego, aludiendo a la dificultad de romper el hielo con el público local, donde todos, músicos y espectadores, se conocen. Y quizá esa cercanía entre los que tocan y los que escuchan provoca esa dificultad para soltarse la melena y bailar y corear las canciones de los grupos locales.

“En este concierto he visto muchas caras conocidas, pero también muchas otras que no conocía y eso es muy bueno para nosotros porque significa que estás llegando a más gente, que estás ampliando tu círculo”, confiesa Jiménez, añadiendo que “normalmente la música local es muy cerrada y como mucho llegas a conocidos y amigos, pero poco a poco se abre el círculo y ves que gente que no son tus amigos vienen a verte y disfrutan y se lo pasan bien”.

Lo que sucedió en el concierto de Old Dixieland Band fue alentador y bastante atípico en la escena local. El Guridi tuvo una afluencia de público muy grande, y ese público se desquitó esa verguenza tradicional bailando y cantando las canciones que los “dixileros” pusieron en escena. Sin duda, gran parte de culpa la tuvo, no sólo la destreza de los músicos, sino un repertorio que, además de creaciones propias como ‘Yellowland’, traía consigo grandes clásicos como ‘When the saints go marching in’.

Fue un viaje musical alrededor del mundo que, partiendo de la New Orleans de los años 40 y, manteniendo ese aire fresco de jazz y swing, hizo pasar al público por Brasil, a través del ‘Tico-Tico’; por Rusia, con varias ‘Polkas’ o por La Mancha, haciendo un homenaje a esas tierras amarillas con esa creación propia que ya hemos mencionado y que sirve, además, de presentación de su nuevo disco.

“El disco ha tenido una aceptación bastante buena, se han vendido un montón” confiesa, cansado tras el concierto, Diego Jiménez, a pesar de estos éxitos, afirma que tienen los pies en la tierra ya que “la trayectoria del grupo se va haciendo sola” y no tienen una “ambición de estar de gira el año que viene” porque “el grupo nació de la improvisación, y así seguirá evolucionando”.

Una revisión de la escena musical de Ciudad Real

Aprovechando esta entrevista con Diego Jiménez y, teniendo en cuenta su amplio curriculum de colaboraciones con distintos grupos y bandas locales, aprovechamos para preguntarle por su opinión acerca del estado de la escena musical de Ciudad Real.

En su análisis, el saxofonista ve un lado positivo y otro negativo: “En Ciudad Real están pasando dos cosas, una buena y una mala. La mala es, a mi parecer, que hay menos bandas. Me acuerdo que cuando empezamos con Viejo Den que había dos o tres grupos en cada local, en los locales Santa María, y ahora hay locales vacíos, veo que hay menos grupos y es una pena”.

Pero la buena noticia, para Diego Jiménez, es que “los grupos que hay se están consolidando mucho”. Nos explica que cuando organizaron el Festival del Sáhara le dió esa sensación basada en que, por ejemplo, “Celtiberian es una banda que está saliendo por Europa y El Chico Amperio está creciendo mucho. Entonces, aunque hay menos bandas, lo bueno es que las que hay están creciendo mucho”.

Pero, aunque se alegra de que los veteranos estén mejor que nunca, a Jiménez le gustaría que “surgieran más bandas porque si no se pierde la base. Pero las dificultades económicas de siempre, de los bares, lo hacen difícil. Estamos viviendo otra época”.

Sobre este último debate, el de la concienciación del público y de los empresarios de que los músicos también son profesionales que deberían cobrar por su trabajo, Diego tiene claro que “hay que concienciar poco a poco a la gente de que hay que pagar”.

“Nosotros, por ejemplo, hemos puesto una entrada de cinco euros, que no nos parece ni mucho ni poco, ya que no queremos poner más porque preferimos que sea un poco barato y que venga más gente”. Pero, al margen del precio, Diego Jiménez explica que en Old Dixieland Band les gusta poner entrada “para que la gente sepa que esto también se paga, que los músicos vivimos de esto”. Y apunta que “hace unos años todos los conciertos eran gratis y creo que, a raíz de eso, estamos viviendo una época mala en la música y hay que enseñar a la gente que esto también se paga”.

 

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