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Solo el teatro es capaz de brindarnos momentos tan singulares como los que vivimos ayer en el escenario del Municipal de Almagro, durante la inauguración del XV Festival Iberoamericano de Teatro Contemporáneo. En un breve lapso de tiempo, pasamos de ver al concejal de Cultura y al alcalde en su papel institucional a verlos saliendo descamisado de la casa de la vecina del 22 o bailando un corrido.

Entre estas dos escenas solo sucedió una cosa: el teatro. Ese por el que Luis Molina y Elena Schaposnik llevan durante tanto tiempo luchando y que, a pesar de las dificultades en este lado del Atlántico, ha permitido que su iniciativa del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT) celebre su 40 aniversario.

festival iberoamericano teatroDe todo esto, del apoyo institucional que Ayuntamiento de Almagro, Diputación de Ciudad Real y Junta de Castilla-La Mancha han querido mostrar hacia el CELCIT y el Festival, se habló durante la inauguración oficial del evento.

Y entonces, apareció la locura de la mano de esa gran familia teatral que son el grupo del Corral de Comedias de Querétaro. Si alguno, como el que les habla, pensaba que iba a estar sentado en su butaca riendo o llorando oculto tras la cuarta pared, es porque no conocía a estos mexicanos.

‘Se casó Tacho con Tencha, la del ocho’, así se llamaba la obra y nosotros, el público, éramos los invitados. A partir de ahí, todo un ir y venir del actores y actrices -hasta 16 me pareció contar- que desde el primer momento hicieron añicos la separación entre el escenario y el patio de butacas.

La acción de esta obra, un divertido y dinámico exponente del teatro popular mexicano, transcurría allá donde había algún actor, es decir, por todos lados. Un terremoto interpretativo que impedía recostarse en la butaca, pues los intérpretes correteaban por los pasillos e interactuaban con unos espectadores que también acabamos siendo parte del elenco.

Porque no solo el concejal y el alcalde terminaron sobre el escenario, buena parte de los asistentes acabamos participando en este divertido festejo, con el que el grupo del Corral de Comedias de Quétaro nos acercó al universo de las vencidades, en el que la fraternidad y el humor aparecen completamente entrelazados.

Lo de menos era la historia. En realidad la única trama de la obra estaba en que Tacho y Tencha se casaban, no había más. El valor del montaje está en la conexión que se genera con un público que, a pesar de la aparente lejanía cultural, se vio reflejado en las diferentes acciones de los personajes arquetípicos – con ciertos aires de comedia del arte- que formaban la vencidad.

El resultado de este desmadre escénico fue un aluvión de carcajadas que no pararon de resonar durante toda la obra y desembocaría en la cerrada ovación con la que el público despidió a los actores. Una pura comedia mexicana sin aditivos, con la que se alzó el telón de esta XV edición del Festival que continúa esta noche con la representación de ‘Otelo’, de la compañía chilena Viajeinmovil.

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