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Por Ramón R.R.

Somos expertos en mudanzas. Esta generación, hija del contrato temporal y el pensamiento fragmentado, ha aprendido a vivir por debajo de lo duradero. Casa, familia, trabajo… Son palabras siempre en construcción dentro de nuestro campo semántico. Ya sea por obligación o por vocación, somos una generación nómada.

En medio esos andenes, maletas y embalajes que nos rodean construyen su fascinante universo escénico La llave maestra, una compañía hispano-chilena que regresa, con su particular gramática al Festival Iberoamericano de Teatro de Almagro.

‘Nómadas’, que así se llama la obra que pudimos disfrutar anoche en el Teatro Municipal, se adentra en esta vorágine de despedidas y mudanzas, dejando a un lado las palabras para que sean los cuerpos, los gestos y la música, los que cuenten.

Con un tremendo trabajo de dirección, el montaje dota de vida a las cajas de cartón, los armarios vacíos y las maletas, entre los que habitan los tres actores que forman el elenco. Una interactuación que tiene mucho de baile y en la que los intérpretes explotan todos los recursos del teatro gestual y la mímica.

El resultado es una delicada obra, precisa en los movimientos y tremendamente llamativa en lo visual, que sin tener un desarrollo narrativo único, consigue generar una atmósfera temática a través de las diferentes piezas, en torno a un atrezzo lleno de vida.

Aunque con preponderancia de lo cómico, en su versión más sencilla y directa, el montaje también genera momentos cargados de dramatismos. Y lo hace -esta es una de las mayores virtudes del montaje- dotando a ambos afectos de una poética común, que es donde se asienta la uniformidad de estos ‘Nómadas’.

Una divertida y bella apuesta que nos recuerda que el teatro es mucho más que palabras y que allí donde un corazón observa con atención habitan historias que merecen ser escuchadas.

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