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Jesús Horcajada, amor y soledad de un girasol en la llanura

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Jesus Miguel HorcajadaLa poesía no es un manto que unifica a todos los que cobija. Más que un uniforme, lo que hace poeta al poeta es un aroma compartido, aunque tan único y personal que se escapa a cualquier intento de unificación.

En medio de este campo abierto de la poesía, nos topamos ayer con los versos desgarrados y desagarradores de Jesús Miguel Horcaja, un joven poeta almagreño que presentó, en la Biblioteca Pública de Ciudad Real, su segundo poemario ‘Girasoles en estación de servicio’. Una presentación que contó con la presencia de la poeta María José Díaz de los Bernardos, prologuista del libro y del concejal de Cultura de Almagro, Pedro Torres.

Acostumbrado a la soledad del folio en blanco, no resulta sencillo entrevistar a Jesús. Con la mirada aferrándose al infinito y unos silencios que nunca se sabe dónde empiezan ni dónde terminan, compartimos con él un café antes de la presentación, tratando de buscar un camino entre prosas que nos acerquen un poco más a sus versos.

“Creo que no soy el más indicado para hablar de mí obra”, nos responde cuando intentamos buscar una descripción, alguna senda clara por la que adentrarnos en sus poemas. “Podría pasarme toda la vida como espectador de mi obra y de la de otros”, explica, aunque la “responsabilidad” de asumir la poesía como camino vital le ha llevado a tener que abandonar el confortable silencio de la creación y exponerse. “Creo que todo esto es necesario, mostrarte de cara al público lo que has hecho, que eres tú, que la gente te vea y pueda compartir lo que les ha llegado”, señala.

presentación jesus miguel horcajadaPoco a poco desenredando la madeja de silencio donde habitan sus palabras, vamos extrayendo pequeñas pistas. Sobre la temática de sus poemas, Jesús confiesa que, aunque también cabe la palabra hacia el otro, sus poemas se adentran en el íntimo universo del yo. Desde aquí se sirve de su experiencia vital para hablar sobre la vida y especialmente del amor “y todo lo que conlleva el amor de experiencia y también de soledad”.

Desde esta perspectiva, el joven poeta almagreño se sirve de una métrica irregular para articular unos poemas en los que opta por un formato eminentemente breve. “Creo que es una forma muy interesante, implica un trabajo enorme para conseguir que diga y que de verdad sea un poema, con pocos versos“.

Girasoles en estación de servicio’ es el segundo libro que publica, aunque el primero en el que se adentra por el mundo editorial más clásico, pues su primer poemario, ‘Caridad’, lo publicó con Amazon en formato digital. Ahora, con la editorial sevillana ‘En Huida’, da el paso a otro nivel de publicación que, a pesar de recortar su margen de beneficio, incrementa las vías de promoción y difusión de su obra.

Cuando hablamos de los inicios, Jesús remite sus inicios en la poesía a cuando era “muy jovencito”. Sin embargo, este poeta de 26 años, asegura que su relación con la poesía cambió hace unos cuatro o cinco años, cuando comenzó a tomarse más serio su relación con los versos. “Ahí fue cuando empecé a dedicarle más tiempo y seriedad y desde entonces la poesía ya no es un juego, quieres que valga para algo y confías en que puedas ayudar a alguien con lo que haces“.

“Mis versos podrán gustar o no, pero es lo que hago y lo que quiero hacer. Tengo ganas de seguir aprendiendo y no estancarme nunca”. Con estas palabras despedimos de Jesús, con la sensación de apenas haberlo rozado con nuestras preguntas, porque, quizás, la única forma de poder penetrar tras la evidente coraza de este girasol en la llanura, sea a través de sus versos. Aquí os dejamos una puerta abierta a ellos…

 

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