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Son muchos los pueblos de la provincia que tienen calles y plazas con el nombre del General Aguilera, pero son pocos los que conocen la historia de este militar y político ciudadrealeño que se convirtió en figura relevante de la España de finales del XIX y principios del siglo XX.

Para paliar este desconocimiento, dentro del ciclo organizado por la Asociación de Amigos del Museo de la Merced sobre ciudadrealeños ilustres, el profesor de Historia en la UCLM Francisco Alía repasó ayer la vida de este militar que llegó a lo más alto de la estructura del ejército con su nombramiento, en la II República, como capitán general.

Alía, conocedor la figura de Francisco Aguilera y Egea sobre el que publicó su libro ‘Duelo De sables: el general Aguilera de ministro a conspirador contra Primo de Rivera (1917-1931)’, ilustró al nutrido grupo de asistentes en el patio del Museo de la Merced, sobre las peripecias vitales de este militar que ascendió de manera rápida dentro de la estructura militar, gracias a los méritos obtenidos en el campo de batalla de buena parte de los conflictos bélicos en los que se vio envuelta España a finales del siglo XIX.

Unas intervenciones que, como explicaba el historiador, le proporcionaron una enorme popularidad entre la gente, así como reputación entre las autoridades del país. Una fama que le acabaría abriendo las puertas de la política con el nombramiento, en 1917, como ministro de la Guerra. Un cargo que solo le duró 40 días, pues la división dentro del ejército entre africanistas y junteros acabó con sus pretensiones.

También tuvo una posición relevante en la oposición a la dictadura de Primo de Rivera y estuvo vinculado en diferentes revueltas como la Sanjuanada o el Levantamiento de Artilleros. Finalmente, en 1931, Azaña acabaría nombrándolo capitán general del Ejército de la II República, aunque apenas unos meses después de su nombramiento el general Aguilera fallecería en Madrid, a los 74 años de edad.

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