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Por Ramón Ruiz Ruiz

El pensamiento, la emoción, la sensación o la idea no son cosas. Carecen de una forma material determinada. Su presencia está tan íntimamente ligada a quien las recrea que solo son accesibles al resto a través de un proceso de traducción. La toma de conciencia sobre este proceso hizo que el arte renunciara a servirse de metáforas visuales – habitualmente antropomorfizadas- para tratar de describirlas de una manera más directa, sin intermediación. Ahí nace el arte abstracto.

En la estela de Rothko o Pollock -de quien se confiesa seguidora- se enmarca la obra de Macarena González Carrasco, una joven ciudadrealeña que inauguraba esta tarde su exposición ‘Sensaciones’ en el hall de la Biblioteca Pública de Ciudad Real.

“Mi técnica pictórica se distingue sobre todo por la expresividad, los colores muy vivos y los dibujos dinámicos“, nos explicaba esta estudiante de arquitectura que, además de los lienzos más abstractos, también ha incluido en la exposición una pequeña muestra de sus bocetos con trazos más arquitectónicos y realistas.

“También la arquitectura tiene estas dos partes, la parte más artística, más loca, más abstracta… y la parte más técnica, más de ingeniero. Lo bueno es saber mezclarlo, saber hacer un edificio que tenga su estructura y sus funciones, pero también que sea bonito y tenga un buen diseño”, explicaba.

A pesar de este desdoblamiento de su camino vital, Macarena tiene claro desde niña que “de mayor quería ser pintora” y ahora, a raíz de comenzar su estudios universitarios, ha dejado el formalismo para la arquitectura y se ha adentrado por la vía de la abstracción, cuando coge el acrílico. “Me gusta pintar y quiero seguir haciéndolo porque me relaja mucho. Es una manera de evadirme y estampar mis frustraciones contra el papel“.

En cuanto a la temática -siempre entre comillas cuando hablamos de abstracción- la exposición presta especial atención a su propio universo emocional. “Son sensaciones, aromas” que toma forma con colores vivos y un evidente sentido de la estructura. Algo que también se puede apreciar en la serie de cuadros inspirados en una coreografía de Pina Baush.

“Es una manera de expresarme. Me cuesta mucho más hacerlo con palabras que con el dibujo“. Una expresividad que sin embargo, no queda exclusivamente en manos de la improvisación, sino que cuenta con un trabajo previo “de hacer muchos bocetos sobre la idea inicial”.

El resultado se puede contemplar, hasta el próximo 27 de febrero, en su primera muestra monográfica, que sorprende por la madurez estética que emana de su obra, a pesar de la juventud de su creadora.

 

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