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Por Ramón R.R.

“Si les gusta algo o tienen algún sueño, que no se pongan excusas y lo hagan”. Con este sencillo mensaje para los alumnos se presentó en la Escuela de Arte de Pedro Almodóvar, Julia Beamud que, además de compartir con los participantes su experiencia personal en el campo de la autoedición, inauguró la exposición con parte de las ilustraciones que forman parte de su último trabajo ‘La pandilla Natilla y el zapato desaparecido de Puchi’.

Un proyecto en el que la ilustradora, que también ha ejercido como profesora en el centro artístico, ha querido ofrecer su talento y creatividad para colaborar con el trabajo que la ONG inglesa JCT Children’s Fundation.
IMG_4093“Tenía muchas ganas de hacer labor humanitaria, pero no sabía bien cómo hacerlo”, explicaba Julia que, después de tantear a varios amigos cooperantes, renunció a calzarse las botas para ir al terreno y optó por utilizar sus conocimientos para colaborar con una organización. “Me decían que ayuda había mucho, pero dinero poco, así que decidí hacer la fusión de la ilustración, que es lo que más me gusta, y la ayuda humanitaria“.

Desde entonces, la ilustradora se puso manos a la obra y comenzó un proceso de creación y edición en solitario que desembocó en este cuento bilingüe, español-inglés, que narra las aventuras de esta pandilla de amigos en busca de un zapato perdido.

En la exposición, que se puede visitar en el salón de actos de la Escuela de Arte, además de los dibujos definitivos que componen la edición, también hay un espacio para los bocetos y las láminas de prueba, de manera que se pueda hacer un recorrido por las diferentes partes del proceso.

 

La autoedición como camino

Buena parte de la conferencia impartida por la ilustradora se dedicó a explicar las acciones que se deben acometer cuando uno opta por la autoedición para “llevar a cabo el proyecto sin necesidad de editorial ni mecenas”.

Un proceso que comienza, con la fase creativa que, a falta de un editor, también implica desglosar el texto para analizar en qué lugar irá cada ilustración. Posteriormente, mientras se lleva a cabo el trabajo de maquetación, Julia recordaba que es necesario cubrir toda la parte más administrativa como solicitud del ISBN, el depósito legal o el registro de las imágenes en propiedad intelectual, “para que mientras estás recogiendo fondos para la ONG nadie te pueda plagiar”.

En la siguiente parte del proceso, que implica ya a la imprenta, Julia hacía hincapié en que no vale con mandar el archivo y esperar a los libros. “Hay que trabajar con ellos y estar pendiente de muchas cosa. Para mí, trabajar con una imprenta una pasa por una relación directa con ellos, tener confianza y no tener problema a lo hora de decir cualquier cosa”. Unas cuestiones que a ella le llevaron a imprimir ‘La pandilla Natilla y el zapato desaparecido de Puchi’ en Albacete, con una imprenta con la que ya ha trabajado en varias ocasiones.

Una vez que el trabajo final vuelve al creador, el proyecto culmina con la última fase de distribución y promoción para que llegue al mayor número de gente posible.

 

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