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Ramón Peco lleva dos años viviendo su particular déjà vu. Fue alumno de las mismas cuatro paredes en las que imparte actualmente fotografía en nuestra Escuela de Artes de Ciudad Real. La casualidad laboral de momento se ha aliado con una vida en la ciudad donde nació. Antes ejerció también de profesor de foto, en las escuelas de Cuenca y Albacete. Aprecia con emoción lo que la docencia le aporta, dado que “ trabajo con grupos reducidos y los alumnos tienen una mirada muy fresca, están empezando en la fotografía”.

Periodista de carrera y de oficio, además de profesor, escribe como colaborador sobre tecnología en El confidencial y El País. Le gusta la palabra oficio, por ello analiza y escribe sobre dispositivos, especialmente los dedicados a captar imágenes o transmitir comunicación. Dice con cierta conciencia que “que cuando tienes oficio hay que darle cancha a eso. Creo que no debes dejar lo que se te da bien hacer. A mí se me da bien analizar cacharros. No al nivel de un japonés que dice saber si una cámara es buena o mala, sólo con olerla”. “Trabajo en varias cosas, por que cuando me dedico a una sola, me acabo quemando”.

Hace poco tuvo la fortuna de ver como uno de sus artículos adquirió popularidad en la sección Verne, El Pais. La materia prima era un experimento social sobre uso de tecnología, mejor dicho, de análisis de tendencia tecnológica, que es como se llama ahora. Trataba de la omnipresente comunicación humana través de la aplicación móvil Whatsapp. Hace que mucha gente tenga ¨un comportamiento extraño¨. Razón no le falta sí sumamos a nuestra existencia los errores de lectura, las malas interpretaciones, los iconos con significados difusos… Olvidamos quizás otro tipo de comunicación mas directa y empezamos a actuar como pequeños sociópatas de las teclas. Decidimos abrir grupos para cualquier asunto de la vida, después añadimos o eliminamos contactos por enfados absurdos y durante, mandamos todo tipo de mensajes esperando que el doble check haga por nosotros lo que debería transmitir nuestra voz.

Ramón debió pensar algo parecido cuando fregaba los platos o paseaba por algún polígono industrial de nuestra ciudad. Reconoce que son sus mejores momentos para tener buenas ideas. Poco amigo del campo, en lo urbano encuentra cómodos lugares como los polígonos, “con mucho espacio para respirar”. Suele andar “como los situacionista, sin rumbo, a la deriva. Me pongo a caminar y no sé donde voy acabar”. Entre naves y descampados se siente atraído por el mundo del trabajo, la geometría, además de por la teatralidad que se produce entre la gente que transita estos lugares para hacer otro tipo de actividades. Le suele acompañar un dispositivo con el que capta imágenes, fotografía sin que se percaten de hecho de la toma. Asevera que “cualquier dispositivo puede hacer una buena foto. Lo que pasa es que no cualquier foto”. “No soy fetichista con las cámaras. Sólo le tengo cariño a una Instamatic de Kodak, que era de mi familia cuando era crío. Y puede que también a la primera réflex que pude comprar, una Pentax P30T”.

A su juicio “la fotografía tiene un problema muy gordo, se repiten los mismo clichés fotográficos entre fotógrafos”. Por eso no tiene grandes referencias entre los fotógrafos. Menta ante las preguntas a Ricardo Cases, “que ya no seria nueva ola porque lleva un tiempo. Pero que ha marcado pautas muy concretas de cómo trabajar . Me gusta la energía de sus fotos, el sentido del humor, no siempre presente en toda su obra”. Cree que el humor es complicado en fotografía. Cuando lo consigue se siente personalmente muy satisfecho. Le interesa contar algo mas en imágenes, sin ser explícito. ¨Intento lanzar preguntas. Depende mucho del que mira. El fotógrafo hace una representación, luego está la interpretación subjetiva del mismo. Pero habrá ciertos espectadores que pueden llegar a una idea parecida con la original del autor o con una alternativa personal”. Se acuerda de una foto muy popular que ahora mismo le interesa bastante, se titula ‘El ahogado’ de Bayard, “inauguró el género de la ficción”.

Precisamente por el hecho de contener una recreación ficticia, se convierte en teatralidad, punto de interés en el que incide a menudo nuestro interlocutor. Aunque en su obra personal deseche la pose o la planificación, parece sustraer simplemente la realidad de momentos extraños.

Etiqueta su sello visual como “fotografía documental, no pura, si quieres artística, aunque no me encuentro cómodo con eso último”. Afirma, “seguir con mucho interés en Instagram a gente amateur que no tiene conciencia de ser fotógrafos”. Lo ejemplifica con la cuenta @soloenmacba, son skaters que documentan la plaza del Museo Contemporáneo en Barcelona. Puede que le influencien mas para su tipo de fotografía gente que no viene de la fotografía, pero sí de sus alrededores. Pone otro ejemplo, “el director de documentales Werner Herzog, es la manera que tiene ese tío de ver la realidad” lo que le llama de su cine.

Asegura que un periodista tiene que tener ante todo curiosidad, otros aspectos como la redacción pueden mejorarse con la practica. De los fotógrafos resalta para ser bueno, además de la curiosidad, que deben reunir otras cualidades. Serían, la persistencia, el caos creativo y a la vez la organización. A los alumnos les recomienda no aprender un programa concreto de edición, sino entender un flujo de trabajo. Reconoce utilizar Adobe Lightroom para casi todo. “Aunque lo importante es la toma, luego cuando procesas puedes crear mas o menos un estilo”. Personalmente prefiere no tener que tocar mucho. Lo primero que enseña en clase es a componer, algo que le interesa mucho, “aunque cada vez le doy mas importancia a la iluminación”.

Utiliza sobre todo Facebook, Twitter e Instagram, aunque tiene todo tipo de cuentas en redes sociales. Precisamente por oficio, el otro día retransmitió vía PeriscopeTV, la presentación de las chicas de La Lata en la librería ciudarrealeña ZZBooks . Nos aporta su experiencia en ellas, “la gente que tiene problemas en redes sociales es por que teatralizan. Sino tienes una doble o triple vida, puedes hablar de lo que quieras. No tengo una opinión diferente en las redes, por ejemplo de política, que cuando hablo con la gente. Sí intentas ocultar, entonces mal asunto. Hay gente que piensa que internet no es la vida, pero también es la vida”.

El próximo proyecto gráfico que está realizando consiste, aparte de captar nuevas instantáneas, en recopilar imágenes entre otras miles de su “archivo loco”. “Pretende ser un proyecto vital, pero sin melancolía, sino aunando los criterios que he ido teniendo. Provisionalmente se llama Inventario general. Lo cogí de un cartel de almacén que estaba en un polígono”.

Color preferido: rojo.
Edificio de Ciudad Real: aunque esté hecho polvo, La ferroviaria, que era mi colegio.
Tipografía: No se nada de tipografía. Uso variantes de la Helvetica.

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