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Por Ramón R.R.

La música, como el amor, es capaz de hilvanar soledades y trazar melodías con sonidos aparentemente aislados. Esta capacidad de hacer unidad en lo múltiple conecta los espíritus de los intérpretes que trascienden la intimidad de su instrumento para aliarse con otros. Ana María Valderrama y Luis del Valle son ejemplo de esta sincronía, musical y amorosa. Pareja en la vida real y en los escenarios, la violinista y el pianista -acompañado por su hermano Víctor- visitan este jueves (a las 19:30 horas) el Conservatorio Marcos Redondo de Ciudad Real, donde ofrecerán un concierto para presentar sus últimos trabajos discográficos.

La dualidad de esta entrevista dificulta la labor demiúrgica de construir con sus dos voces un único relato. Por eso empezamos buscando ese espacio común que ambos comparten entre lo musical y lo vital. “Lo llevamos muy bien, porque nos gusta poder compartir esta parte tan importante de nuestra vida”, explica la violinista cuando le preguntamos sobre esta conexión. “Es una profesión tan absorbente y obsesiva que está bien que otra persona pueda entender ese mundo tan complejo que es la música”, añade Ana María, resaltando que cuando los intérpretes tiene “una complicidad especial”, más allá de que sea o no pareja, se acaba notando a la hora de tocar.

“La música es un acto de mucho acercamiento. Es algo muy íntimo compartir tu visión de la vida en cada nota que tocas. Compartir esto con tu pareja siempre es un punto de unión“, señala por su parte Luis, auténtico especialista en dualidades, pues ha labrado su carrera junto a su hermano Víctor, con quien lleva más de 10 años unido en el Dúo del Valle. No obstante, como matiza el pianista, lo mágico de esta conexión no es algo automático, “lo facilita todo, pero o haces bien el trabajo y estudias la obra a fondo y con rigor o esa sincronía no deja de existir”.

Retomando su camino solista, hay que señalar que Ana María llega a Ciudad Real para presentar su disco ‘À mon ami Sarasate’, un homenaje al violinista y compositor español que desde 2011, está indisolublemente unido a su carrera profesional. Ella fue la primera intérprete española en ganar el prestigioso concurso internacional que lleva el nombre del violinista navarro. “Hace tiempo que tenía pensado grabar algo sobre él, porque supuso mucho para mi carrera” y para ello ha decidido unir las composiciones propias de Sarasate con algunas de las piezas que otros compositores hicieron para él.

Una vez pasado el “boom mediático” que supuso este galardón, Ana María reconoce que “la vida no me ha cambiado demasiado, simplemente tengo más concierto y es algo fantástico porque me encanta tocar”. Con la perspectiva que suponen los años, ha aprendido a dejar al margen de su trabajo tanto los halagos como las críticas, “porque digan cosas de mí, buenas o malas, no voy a tocar ni mejor ni peor. Yo sé cómo toco, sé lo que tengo que mejorar y conozco mis virtudes y mis defectos. Por eso, lo que tengan que decir me importa relativamente poco”, asegura la violinista, remarcando que ha intentado tomar “con humildad” un reconocimiento tan grande como este. “Intento vivirlo con alegría, tocar y llegar a la gente que es lo que me gusta de la música”.

La violinista, que compagina su trabajo de concertista con la docencia en el Conservatorio Reina Sofía de Madrid, ha comenzado la gira de presentación de este trabajo discográfico -que hará parada en Ciudad Real- la semana pasada en el Palau de la Música de Valencia. Y continuará realizando conciertos los próximos meses por diferentes ciudades de España, para posteriormente extenderse fuera de nuestras fronteras a partir de verano.

‘Impulse’

Una gira en la que contará con el acompañamiento del otro solista de nuestra conversación, Luis del Valle, que además de esta faceta más camerística también acude a Ciudad Real para presentar su primer disco junto a su hermano Víctor, con quien forma el Dúo del Valle, que ya pudimos disfrutar hace unos años en nuestra ciudad.

‘Impulse’, que así se llama este trabajo discográfico, lleva a cabo “una radiografía de dúos de piano” en la que hacen un recorrido por un amplio espectro de compositores que abarcan desde el siglo XVIII hasta el XX. En concreto, los hermanos recogen composiciones de Mozart, Ravel, Lutoslawski, Gershwin y Ligeti, en las que se incluyen piezas a cuatro manos y también para dos pianos.

Afrontar la amplitud estética y técnica que implica un repertorio tan extendido en el tiempo “no es fácil”, como destaca Luis, que explica que el secreto “está en conocer las obras realmente bien”, algo que consiguen a base de trabajo y un análisis pormenorizado. “Todas estas obras nos han acompañado en los últimos diez años. Siempre han estado por ahí y las retomamos y experimentamos continuamente. Ya no sabes si ellas te conocen más a ti que tú a ellas”.

“Nuestra manera de tocar es bastante ecléctica”, explica el pianista, que relaciona este particular estilo que llevan cultivando durante más de una década por escenarios de todo el mundo con el atrevimiento de embarcarse en un proyecto de grabación como este, que implica modos de ejecución muy distintos. “Cada una de la técnicas que tienes que utilizar, aunque tienen mucho en común, tienen muchas particularidades. Además, cada compositor tienen su propio lenguaje y también tienes que adaptarte a él”, recuerda Luis.

Y de nuevo las voces de nuestros entrevistados vuelven a presentarse al unísono cuando, a modo de codeta, les preguntamos por cómo ven la situación de la música “clásica” en ciudades como la nuestra. “La iniciativa de Ciudad Real es fantástica y habría que seguir por ese camino para que la gente de ciudades mas pequeñas, incluso de pueblos tengan la opción de escuchar música en su mas alto nivel”, comenta Ana María. A lo que Luis contrapuntea, “en Ciudad Real tenéis un grupo de músicos maravillosos que hacen multitud de actividades y están acercando la música al público”.

“Estoy seguro que cada vez más habrá mas adepto, es cuestión de tiempo y de seguir haciendo bien las cosas”, concluye el pianista. Y desde luego, el concierto de este jueves -entre la amplia programación orquestada por el Conservatorio para la Semana de la Música- es una ocasión ideal para seguir sumando adeptos.

 

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