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Por Ramón R.R.
laura-samEscuchando a Laura Sam en el escenario, salta a la vista que el verbo a ella le habita en la entraña y desde allí se le expande en versos hasta la voz, dejando a su paso una danza de susurros, espasmos y puños cerrados. Con un estilo desnudo y desgarrado, en sus poemas palabras y vida aparecen hilvanados, formando una especie de tapiz punzante que se la clava a uno en los oídos.

Anoche fuimos testigos de la fuerza expresiva de esta poeta murciana, afincada en Bilbao, durante el recital que llevó a cabo en la Sala Nice de Ciudad Real, ante una concurrida audiencia que también tuvo acceso al micro abierto para compartir con el resto canciones y poemas.

Antes de su actuación, tuvimos la oportunidad de mantener una breve conversación con Laura para conocer un poco más de su vínculo con lo poético que, en su caso, es camino de ida hacia sus propios abismos, mirando de reojo lo que sucede fuera. Siempre digo que la poesía es como una lucha contra el aburrimiento y la nada. Los temas que trato son muy existencialistas, es una poesía un poco densa, pero es una buena forma de empatizar con el resto de la humanidad”.

Una conexión que, a su juicio, se está revitalizando con la aparición de los nuevos modelos poéticos, como la slam o el spoken word. “Creo que el concepto de poesía está mutando”, subraya la poeta, que forma parte de la “gran familia que lucha por cambiar ese concepto de poesía vetusta, arcaica, tradicional y convencional. Nosotros intentamos llegar a la gente de manera más directa, más creativa”.

Ella ha sido testigo de este auge de las nuevas formas poéticas en Bilbao, donde además de ser slamer habitual también colabora en la organización de los recitales de spoken word “en los que cada vez viene más gente, como está pasando en toda la península”. Unos “eventos de humanismo” que, para Laura, tienen una clara función terapeútica frente a “esa paranoia atroz que es la vida”. “Vivimos rodeados de mierda, hay muchas cosas que no son agradables, el trabajo, el reloj, el comprar… la poesía escapa de todo eso y te trasporta a una realidad diferente”.
Laura-SamICentrándose en su propio proceso creativo, Laura lo tiene claro: “A mí me ha salvado la puta vida y creo que a mucha gente que se dedica a ella también”. Incapaz de concebir la vida sin poesía, esta joven creadora considera su trabajo creativo “como si tuviera un terapeuta en casa, está dentro de cada uno y tienes que buscarlo. Escribir es una forma de conocerte mucho hasta que te da miedo saber quien eres. A partir de la poesía empieza otra cosa. Es un camino hacia uno mismo y una forma de entender el mundo mucho más amable”.

Pero las facturas no entienden la magia del verso y la poeta, licenciada en Bellas Artes, tiene que compaginar los recitales con su trabajo de camarera. Sin embargo, aunque no pague los recibos de alquiler, Laura considera que su vida “gira en torno a la poesía, porque lo que me da es mucho más que cualquier objeto o cualquier otra cosa material”.

“Los poemas slam no se sujetan en el papel, necesita de la interpretación”, explica esta poeta que tiene claro cuando comienza a escribir si “es para slam o para que se quede en el papel”. En cualquier caso, se declara “libre” a la hora de rimar y contar sílabas en un estilo que define como una mezcla de “realismo, un poco de simbolismo y algo de surrealismo”.

Aunque ya ha publicado un par de poemarios autoeditados, Laura prepara ahora su primera publicación con una editorial madrileña que “va a ser una especie de antología” y para la que trabajará “tranquilamente” los próximos meses en darle forma “porque quiero que quede algo bonito y que sea quien soy”.

Si ayer te la perdiste, o si te gustó y quieres un poco más, esta noche en la Tetería Pachamama, Laura Sam será la poeta invitada de la Slam Poetry donde volverá a compartir con el público algunos de estos poemas que rezuman la verdad de lo que nace de las entrañas.

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