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Por Elena Rosa Rico y Mercedes Camacho

Del 4 al 19 de marzo comenzarán las actividades relacionadas con el Fecicam (Festival de cine de Castilla La Mancha), un festival de cine con vocación internacional que pretende dar visibilidad a las obras cinematográficas seleccionadas, y también, a sus creadores.

El viernes 4, en la Biblioteca Pública de Ciudad Real, seis trabajos de la sección Documental e Internacional se proyectarán a partir de las 19:00 horas. Jorge Moreno Andrés (Abenójar) y Lee Douglas (Texas), estrenarán en España su documental titulado ‘What Remains’ (Lo que queda, con una duración de 28´).

El viernes 18 a partir de las 20: 30 horas en el Teatro Municipal Quijano, será el turno de mostrar la selección en materia de cortometrajes, videoclips y videoarte. Marina González (Ciudad Real), hará doblete presentando el videoclip del grupo valdepeñero Maternus, titulado Hombres Máquina (5´), y cerrará la velada, entre una programación de dieciocho obras, el cortometraje Familia Feliz (15´). Ellos dos no se conocen y tienen perfiles opuestos como directores, ella es actriz y él es investigador, una trata la ficción y otro el documental. Los hemos juntado en el Espacio Joven (Concejalía de Juventud) con la pretensión de que nos cuenten sobre sus respectivas obras, y, sobre aquello que rodea al séptimo arte.

Si nos retrotraemos a la primera educación formal consciente de los invitados en el cine, queda de manifiesto la importancia de la Escuela de Artes Pedro Almodóvar de Ciudad Real. Por la clase del profesor de audiovisuales Juan Luis Fernández Hurtado en diferentes años pasaron estos dos cineastas. Marina recuerda haber descubierto con la precisión de un cirujano, diseccionando ¨frame to frame¨ (cuadro a cuadro), El acorazado Potemkin (1925). Obra cumbre del cine mudo soviético y ejemplo sobresaliente de montaje dramático. Jorge Moreno quedó impresionado por el cine expresionista alemán, El gabinete del doctor Caligari (1920). Obra, aún de vanguardia, con una puesta en escena teatral que apostaba por la excelencia plástica y estética. Curiosamente, Marina sacó de esa última referencia fílmica su nombre como actriz, Kat Dagover, inspirada en la protagonista Lil Dagover.

Si buscamos la primera semilla en estos autores, la llamada educación emocional en la infancia, encontramos experiencias inolvidables. Marina recuerda a su padre, el poeta y aficionado al cine de terror José María González Ortega, proyectando en casa, entre otras muchas, el Drácula de Coppola (1992). Ella se recuerda muy pequeña mirando hipnotizada unas imágenes fuera de lo común entre los huecos de las manos censoras de su madre. Jorge viaja en los recuerdos hasta la escuela de su pueblo. Hace responsable de su interés a un gran maestro llamado Lázaro Roldán, un tipo que se aprovisionó de buenos materiales para las grabaciones de alumnos y vecinos. El cine como actividad educativa complementaria dejó huella en Jorge, su clase incluso ganó un concurso escolar nacional con premio a ir de viaje.

El cine como experiencia de la vida

Al ser interpelados por el inicio y desarrollo de sus proyectos nos damos cuenta de que, a pesar de lo dispar de sus disciplinas, el origen de las historias de ambos se encuentra en lo acontecido realmente por diferentes grupos familiares.

2_JORGEJorge Moreno y la codirectora Lee Douglas, rescataron del marco de la investigación sobre la represión, titulada ‘Todos los nombres’, la historia de Angelita. Partiendo de planteamientos teóricos, los antropólogos quisieron plasmar las brutales consecuencias de aquellos hechos. Silencios que se producen “a veces por la falta tan terrible de información y otras por la dificultad de expresar algunas cosas¨. Angelita es el primer plano narrativo del documental, el segundo término trata de la relación que se produce entre los familiares y los antropólogos investigadores. Explica que ¨en las salas de estar donde se hacen las preguntas, se empieza a construir el sentido de lo que ocurrió¨. Una metahistoria de la propia obra.

Los directores parten en origen de la exhumación donde estaban los restos de su tío en Abenójar, para continuar trabajado en la entrevista en profundidad a la protagonista. Da la clave, “nos dimos cuenta de que era necesario plantear su silencio de manera cinematográfica¨. Hicieron un guión y el primer montaje. Después buscaron recursos entre ingente cantidad de material acumulado en cinco años de investigación y volvieron a filmar, por ejemplo, un pueblo en ruinas. Todo lo que le fuera dando sentido a la historia. Para finalizar subraya que, ¨dejamos mucho a la inteligencia emocional de los espectadores para que empaticen con la historia de ella¨.

¨En éste documental el método de trabajo fue así ¨, recuerda, ¨en otro trabajaron con el diseño de un artista sonoro para la obra.¨El guión documental, no es como el guión de ficción¨, aclara, ¨entras al campo a filmar con unas pequeñas pautas, luego ves otras en montaje. Vuelves a reconstruir la narración volviendo a grabar¨. La única referencia clara, quizá en los paisajes, se la atribuye a El cielo gira de Mercedes Álvarez (2005).

Marina asegura que su historia nace de una situación que ha tenido la desgracia de vivir, cierto es, ficcionada al extremo. Su cortometraje narra la historia de personas retorcidas en el mal que no quieren a sus familiares más que por codicia económica. Dice que ¨es un homenaje a la ausencia de corazón¨ pero la dedicatoria formal bien se la merece su abuela fallecida. Recuerda la dureza emocional para explicar la desaparición de referencias claras.¨Sólo pensaba en el cine negro y en los gag que hacíamos¨. La propia protagonista era su prima Paz García, ¨cuando terminábamos un plano, sobre todo en doblaje, hacía sus líneas, venía y me abrazaba¨. En otros trabajos sí ha tenido más presente ¨el formalismo que rompe con violencia¨ de Andrzej Zulawski o Michael Haneke, aquí diríamos que se cuela por la rendijas de lo vivido.


3-marinaSu método de trabajo forma parte de lo clásico del mundillo con el matiz cooperativ
o. Explica como ¨se lleva la historia a infinidad de reuniones con Hemocianina (productora), damos forma al guión, determinamos cuál será el equipo humano y qué puede aportar cada jefe de departamento a la historia¨. De ahí surge uno de los mayores hallazgos de su corto, la ambientación con apariencia atemporal propuesta por Lorenzo García. Una amalgama manchada de muchas décadas que remarcan los contrastes entre los personajes. ¨Los tíos son como de los años 50 o 60, la niña es una punk de los 70 y los padres son el buen rollo de los ochenta¨, afirma. Preparan después un plan de producción, otro perceptivo de rodaje, y “nos liamos la manta a la cabeza¨, para concluir ¨terminamos llorando muy fuerte en montaje para ver que se queda¨.

Cine Independiente español, festivales y financiación

Ambos remarcan que hay más cine español fuera de los Goya, el que a ellos les interesa es el cine independiente. El documentalista manifiesta ¨a excepción de La Soledad de Jaime Rosales, las apuestas revolucionarias narrativas no priman en los Goyas. Hay un festival en Madrid que se llama Márgenes, lo lleva Gonzalo de Pedro, no hay mejor título para definir la situación”. La cortometrajista de ficción cuenta que está deseando ver la película de un compañero del Instituto del Cine, que narra en un mismo día la historia de varios personajes que tienden a converger. Se llama Nosotros, la firma Felipe Vara de Rey. Una interesante apuesta por un lenguaje entre la ficción y el documental que está sacando mucha producción adelante.

En el documental, Jorge Moreno destaca que hay producciones muy interesantes hechas con apenas financiación. Mauro Herce con Dead Slow Ahead, ¨se fue con un sonidista seis meses en barco y tiene una fotografía buenísima¨. Menta también a ¨Eloy Enciso, con una buena narrativa¨. Nos compara con Portugal, ¨aparentemente está peor que nosotros, sin embargo, se cuida mucho más la producción¨. Señala a Pedro Costas y el entorno de cine independiente que hay en Lisboa como referencia. Marina resalta que fuera de los festivales ¨te chocas con las distribuidoras. Es difícil hacer cine sin una cara conocida¨.

Ejemplo claro de cine que le ha gustado es Musarañas (2014), de Esteban Roel y Juan Fernando Andrés, y aunque reconoce que el nombre de Álex de la Iglesia ayudó, aclara ¨pero al final sí la película no funciona¨, rematando su afirmación, ¨pues no funciona¨.

Llegan a la conclusión de que las ayudas a la producción de cine en España están mal formuladas y son escasas, el cine independiente está muy poco apoyado por las administraciones.

Ambos reconocen no disponer de grandes presupuestos, aunque cuentan con colaboraciones importantes y ponen de su bolsillo gran parte del material necesario. Jorge no imagina lo que tiene que ser hacer cine de ficción en la mancha, solo hace documental. Marina le añade que, ¨el problema lo encuentras en el material técnico, hay que ir fuera a buscarlo. Equipo humano hay muy bueno, con ganas de trabajar y que ama la profesión”.

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