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Hace 10 años, un grupo de aficionados al jazz, encabezados por el incombustible Antonio García Calero, pusieron una semilla para intentar mantener viva la llama jazzera en una ciudad que había vivido durante cinco años el sueño de un festival internacional por donde desfilaron figuras de la talla de Aldi Meola, Chick Corea, Michel Camilo o Chucho Valdés. Lejos de los grandes focos y con unas pretensiones mucho más modestas, nació entonces Universijazz, un espacio de resistencia para la comunidad de aficionados al jazz que, en torno a esta iniciativa, fueron generando un vinculo que roza lo familiar.

universijazz caleroContemplando el aspecto que presentaba el aula magna de la Biblioteca de la UCLM, resulta fácil concluir que aquella semilla plantada hace 10 años ha conseguido echar raíces en nuestra ciudad y se ha convertido en un sólido proyecto cultural que no deja de crecer. A pesar de haber cambiado su ubicación habitual, en la Facultad de Letras, por este espacio con un aforo mayor, el lugar se quedó pequeño para celebrar el décimo cumpleaños de Universijazz y fuimos muchos los que tuvimos que ver el concierto de pie porque no quedaba un solo espacio, con butaca o sin butaca, donde sentarse.

Antes de que la doble sesión musical programada para la ocasión tomara la sala, Antonio García Calero hizo un breve repaso por la historia del jazz en Ciudad Real, reconociendo la labor de todos las personas que había abierto el camino que condujo hasta Universijazz. Pero sobre todo, tuvo palabras de agradecimiento para músicos, patrocinadores y especialmente para los fieles seguidores que han llenado concierto tras concierto y que, en los momentos más difíciles económicamente, llegaron a contribuir personalmente para que el festival no despareciera. “Hemos crecido juntos”, señalaba Calero, “he visto como os emocionabais en los conciertos, he visto muchas risas y alguna que otra lágrima… Por eso mi gran agradecimiento es para vosotros”.

universijazzIY después de las emotivas palabras del padre del proyecto, era el turno para la verdadera protagonista del evento, la música. Los encargados de abrir la velada fueron Dummie, una banda de jóvenes jazzeros con un estilo difícil de definir que suavizan las estridencias del jazz para acercarlo a terrenos más próximos a la música pop, aunque sin perder un ápice de calidad y elegancia.

Cerca de una hora estuvieron sobre el escenario los integrantes de este grupo, que interpretaron temas de su disco ‘Un jardinero en la Antártida’, en los que al cálido ambiente musical generado por piano, trompeta, saxofón, bajo y batería, se sumaban unas sugerentes letras que armonizaban con el conjunto.

Después de una parada técnica para adaptar el escenario, que en esta ocasión, para acentuar el ambiente de celebración, contó con un ágape especial para refrescar cuerpo y espíritu, llegó el turno de una figura clave en el panorama nacional de jazz, Pedro Ruy-Blas. Un artista que fue presentado por otro de los titanes del jazz ciudadrealeño, Javier Berceval, que ejerce como manager de uno de los más reconocidos cantantes jazzeros de nuestro país.

universijazzIIAcompañado por piano, contrabajo y batería, la voz profunda de Ruy-Blas resonó en el auditorio, interpretando algunos de los temas de su último disco ‘El Americano’ y también algunas piezas más clásicas de su propia trayectoria y de la historia del jazz.

Con la música de este exponente del jazz nacional, que se suma a la larga lista de los que ya han pasado por la Facultad de Letras a lo largo de estos 10 años, se ponía fin a una noche muy especial de un proyecto que ha conseguido hermanar lo artístico y lo afectivo. Además, echando una ojeada al auditorio, uno se podía percatar de que a los rostros más fieles y veteranos se habían incorporado rostros muy jóvenes que auguran la continuidad de esta maravillosa iniciativa.

Muchas felicidades a toda la familia jazzera y gracias por permitirnos disfrutar de este delicioso proyecto. Larga vida a Universijazz.

 

 

1 Comentario

  1. La primera vez que me acerqué a la universidad aún estaba en el instituto, y fue gracias a este festival de Jazz. Es un festival muy importante y necesario porque abre las puertas de la Universidad a la gente que no está estudiando o trabajando en ella.

    ¡¡Viva Universijazz!!

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