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ANPE considera fundamental que la educación llegue a todos los alumnos, independientemente de sus capacidades y competencias, por ello insiste en que todos los implicados en la educación de los alumnos, desde el gobierno regional, pasando por la Consejería de Educación, docentes y todos los profesionales que intervienen con estos alumnos, debemos implicarnos en dar respuesta a las necesidades de los niños y jóvenes con autismo, para mejorar su calidad de vida y que puedan disfrutar de una vida profesional y personal plena.

En el ámbito docente, ANPE reclama más recursos personales y materiales en los centros educativos para poder atender y dar respuesta a las necesidades de estos alumnos, por eso aprovecha la celebración del Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo para pedir más apoyos, más programas específicos, más formación, mayor implicación de la administración educativa y en definitiva todo aquello que redunde en una atención educativa de calidad.

Según Naciones Unidas, más del 80% de los adultos con autismo están desempleados, las investigaciones indican que las personas con autismo poseen capacidades que les convierten en profesionales con una mayor competencia en el patrón de reconocimiento y en el razonamiento lógico, así como una mayor atención al detalle; cualidades que pueden ser aprovechadas para desempeñar muchos puestos de trabajo.

Entre las trabas que se deben superar para favorecer la inserción laboral de estos jóvenes se encuentran, entre otras, una escasez de formación profesional, un apoyo insuficiente a la inserción laboral y una discriminación generalizada.

Por ello, ANPE pide que se haga un esfuerzo en la educación y orientación laboral de  de los alumnos con autismo para que al término de su formación puedan acceder al mundo laboral en las mismas condiciones que el resto de estudiantes. Es necesario que la administración educativa flexibilice y amplíe la oferta educativa actual para que los alumnos con necesidades educativas especiales puedan alcanzar las titulaciones necesarias que les permitan incorporarse al mercado laboral. 

Un ejemplo muy cercano lo tenemos en el joven catellano-manchego Antonio Belmonte, estudiante de 15 años, que es la primera persona con trastorno del espectro autista que cursa un Grado Medio de Música, en su caso de contrabajo, en un Conservatorio Profesional de Música de región.

Para ANPE es de justicia que jóvenes como Antonio Belmonte, que demuestran día a día su capacidad para formarse como profesionales y trabajar en un futuro, tengan el apoyo necesario de las distintas administraciones para que puedan acceder a puestos de trabajo que les permitan seguir desarrollándose tanto profesional como personalmente.

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