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La vía aferente, la conexión entre neuronas que transportan impulsos nerviosos desde los órganos sensoriales al sistema nervioso central, ha venido a sumarse a los medios conocidos para valorar los daños que provoca en los pacientes la esclerosis múltiple, según ha puesto de manifiesto la doctora Elena Hernández Martínez-Lapiscina en la conferencia que ha impartido en el Hospital General Universitario de Ciudad Real. Esta charla se enmarca dentro de los seminarios de investigación que el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha programa en colaboración con la Facultad de Medicina y gracias a los cuales el hospital ciudadrealeño recibe a los principales investigadores del panorama nacional.

En este caso se trata de una especialista en Neuroinmunología del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer del Hospital Clínico de Barcelona y miembro de la Red Española de Esclerosis Múltiple que está desarrollando proyectos de investigación en colaboración con la Universidad de California – San Francisco. Precisamente, en uno de estos trabajos, Elena Hernández Martínez-Lapiscina defiende que “los daños neuroaxonales que causa la esclerosis múltiple son mayores cuando se declara la enfermedad que en los estadios finales, que es lo que se creía hasta ahora”.

Según puso de manifiesto en la conferencia que ofreció en Ciudad Real, el proyecto de investigación que está desarrollando trata de evaluar cómo se producen los daños agudos y/o crónicos que origina la enfermedad para conocerla más a fondo y poder desarrollar mejores fármacos y marcadores para predecir su evolución.

Elena Hernández señaló que hasta hace poco se pensaba que la esclerosis únicamente provocaba una inflamación aguda en áreas concretas, pero, gracias a la vía aferente, “se ha constatado que también se produce un daño difuso y crónico que acaba afectando a todo el sistema nervioso central”.

“Las causas de la esclerosis múltiple son desconocidas. Aparece por la pérdida o destrucción de la mielina, el material compuesto por proteínas y grasas que envuelve las fibras nerviosas y facilita la conducción de los impulsos eléctricos entre ellas y con el cerebro. Al fallar esta conexión los enfermos pueden padecer fatiga, falta de equilibrio, dolor, alteraciones visuales y cognitivas, dificultades del habla, temblor, etc. Se calcula que en el mundo hay dos millones y medio de enfermos, unos 46.000 en España”, indica el Sescam en un comunicado de prensa.

La enfermedad tiene características particulares, por lo que se diagnostica sin mayores problemas. Lo que para Hernández Martínez-Lapiscina si es un problema es el pronóstico porque “no sabes cómo responderá al tratamiento el paciente ni su evolución futura”. Y es que, añade, “a día de hoy no hay ningún marcador en imagen, sangre, líquido cefalorraquídeo ni genético que permita saber cómo progresará la esclerosis y eso hace que no podamos personalizar los tratamientos”.

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