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Por el 85 aniversario de la II República

Comunicado del Comité Provincial del Partido Comunista de España (PCE)

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homenaje-victimas-franquismoUna vez más, la efeméride del 14 de abril nos permite recordar que un día en España el cargo de Jefe del Estado fue electo. La llegada de la república supuso además la consecución de nuevos derechos, ayudando a avanzar hacia una mayor democracia, además de mejorar las condiciones de la clase trabajadora.

En el aniversario de la proclamación de la II República española también hay que recordar que la caída de la monarquía estuvo relacionada con la identificación de esta antidemocrática institución con un régimen político ineficaz, obsoleto, corrupto y dictatorial. Al igual que ocurre hoy en día.

En este día, las y los comunistas queremos en primer lugar recordar a aquellas/os que defendieron la legitimidad democrática del sistema republicano, a aquellas personas que durante la II República, la Guerra Civil y la dictadura de Franco lucharon por la democracia. Especial recuerdo se merecen las y los militantes que sufrieron la represión de la dictadura de Franco por defender sus ideas. También queremos rendir homenaje a los que luchan por que las víctimas de la dictadura tengan derecho efectivo a la verdad, la justicia y reparación. No se puede construir una democracia sobre los más de 100.000 muertos que siguen vergonzosamente olvidados en las cunetas.

No obstante, el 14 de abril no sólo representa una oportunidad para recordar los avances de la II República o a los que de forma tan generosa entregaron su fuerza militante a favor de la clase trabajadora.

Vivimos momentos de enorme trascendencia para el futuro de la clase trabajadora de nuestro país. Los derechos débilmente conquistados en la época de la Transición se han perdido y nuestro sistema político se ha mostrado incapaz de garantizar el derecho a la vivienda, a un trabajo digno, a servicios públicos de calidad y de acceso universal o a una redistribución más racional, justa y eficiente de la riqueza nacional. El modelo de Estado y de gobierno de la Transición se ha roto.

Por ello, desde el PCE planteamos la necesidad de poner en marcha un proceso constituyente hacia la III República que posibilite una Jefatura democrática del Estado pero que, sobre todo, permita acortar la brecha social entre ricos y pobres así como la recuperación de los derechos que nos han sido arrebatados en los últimos años. Planteamos también una III República en la que se constitucionalicen y garanticen otros derechos que también exigimos.

La Monarquía expresa, no sólo simbólicamente, también en la práctica, el poder de las oligarquías financieras y empresariales, bajo cuya hegemonía se han dado enormes retrocesos en derechos políticos, sociales, laborales, económicos y medioambientales, convirtiendo en papel mojado la Constitución de 1978. Por lo tanto, frente a la pretensión de refundar el sistema monárquico-oligárquico sobre la base de un nuevo bipartidismo o tripartito, es imprescindible plantear abiertamente la necesidad de una ruptura democrática y la apertura de un proceso constituyente de base popular.

Como propuesta republicana desde el PCE planteamos que:

Todos los órganos representativos del Estado deben ser electivos y renovables, con limitación de mandatos. Por supuesto, la jefatura del Estado debe estar sujeta a elección popular.

– La garantía última del principio de sufragio universal debe sustentarse en el reconocimiento de un sistema electoral basado estrictamente en la proporcionalidad, donde se cumpla la premisa de “una persona, un voto”, para lo cual es necesario un sistema de circunscripciones que asegure dicho principio de proporcionalidad.

Todos los miembros de las instituciones del Estado deberán rendir cuentas periódicas de su actuación, pudiendo ser revocados de sus cargos. En su actuación, todos los cargos públicos han de conducirse a través de un Código Ético de obligado cumplimiento.

La centralidad del municipalismo, como base de una democracia participativa y en la que la voz de los trabajadores y trabajadoras sea, no ya fuente de la soberanía del Estado sino, ella misma, portadora efectiva de la soberanía popular.

Las organizaciones sociales también tendrán derecho a participar directamente, de acuerdo a las normas, en el ejercicio del poder público. Asimismo, deben desarrollarse otros instrumentos de democracia directa, como son el referéndum vinculante, la consulta popular o la iniciativa legislativa popular.

– Ha de ser un principio básico para el funcionamiento democrático del Estado la consecución de la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres en todos los aspectos de la vida social, política y económica.

– La democratización de la economía para ponerla al servicio de los intereses de la clase trabajadora, lo cual supone, ineludiblemente, la creación de un banca pública y la nacionalización de los sectores estratégicos (energía, transportes…), medidas que no serán posibles en el marco de la UE del Euro y el TTIP.

La República que propugnamos será laica en el funcionamiento del Estado y sus instituciones, garantizando la libertad de conciencia de las personas y una educación pública, laica, obligatoria, universal, gratuita y de calidad.

En definitiva, la Tercera República que defiende el PCE, supone un modelo social, político y económico donde se respeten los Derechos Humanos y la mayoría social viva de forma digna.

¡VIVA LA TERCERA REPÚBLICA!

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