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El Obispo de Ciudad Real, Antonio Algora, ha pedido, en su Carta Pastoral de este domingo, volcarse en los “cauces de ayuda reclamando, incluso, el derecho a invitar a nuestros hogares a personas concretas” para atajar la crisis de los refugiados. Una llamada realizada a los cristianos para “revisar los valores más fundamentales que emanan del mandato nuevo del amor al prójimo y de la consecuente fraternidad universal” y ofrecer ayuda “por encima de las estructuras sociopolíticas”.

Para el Obispo, esta acogida es “probablemente” una utopía o una “solución irreal” pero considera que ante lo que está ocurriendo es necesario hacer algo “para que no se muera el alma cristiana de Europa con toda su belleza y patrimonio universal espiritual y material a la vez”.

El Obispo explica en su misiva que “cualquiera puede llegar a pensar que la unidad de Europa está en peligro a causa de los distintos intereses de los estados miembros o de la debilidad galopante de sus dirigentes políticos, de las estrategias de gobierno o de las coyunturas económicas, sociales etc. Todas causas muy razonables en la dinámica social”.

En este sentido el Obispo remarca que el nacimiento de la Unión Europea surge como una conexión de mercados pero “a la vez, hay que decir que lo que hizo posible el acuerdo fue la unidad de origen, cultural, histórica llena de desavenencias y de paces, pero pese a quien pese historia común, que como todo lo humano va decantando en el tiempo, con sus avances y retrocesos”.

Esta unión se encuentra ahora ante un “reto” que “está fuera de nuestras fronteras”. Una cuestión de “lesa humanidad” para Algora, quien considera que los refugiados lo son “a causa de la guerra o a causa de las penurias y hambrunas de los territorios martirizados en parte por los mismos países que conformamos la Europa del Mercado”.

Un “reto o desafío que no debemos dejar sin más en el discurso de los políticos o de los acuerdos gubernamentales” y considera que “el drama humanitario que supone este fenómeno social” solo tiene dos respuestas o “nos dejamos afectar por las burradas que se están cometiendo en las fronteras cerradas a su paso además de las del origen del problema en la guerra que nadie quiere parar radicalmente” o “se nos hace la piel gruesa y encallecida que oculta la falta de sentimientos y sensaciones humanas”.

Puedes consultar la carta completa en este enlace.

 

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