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El concejal de Obras, Alberto Lillo, ha presentado esta mañana el proyecto aprobado para la reforma de la plaza de Cervantes y que se ha abordado en una Junta de Gobierno local Extraordinaria. Este próximo 30 de abril concluía el plazo para presentar los proyectos a la subvención del plan de obras de Diputación y en la que se ha incluido este “anteproyecto”. Se trata de un proyecto que se presentará mañana con un presupuesto de 537.647,25 euros.

“Desde hace tiempo sabéis que la plaza de Cervantes ha venido presentado deficiencias estructurales que se han ido abandonado y por la indolencia de la anterior alcaldesa y su concejal de Urbanismo no han querido saber lo que estaba pasando”, ha dicho Lillo, que reconocía que la obra “es delicada, pero no se puede agachar la cabeza como las avestruces”.

La obra actual va a suponer “la renovación de toda la red de agua potable” de la plaza de Cervantes, se va “encamisar y se va a proteger” y además se van a cambiar todas las acometidas de las casas. “Hay una parte del saneamiento que se va a cambiar”, ha dicho Lillo, quien ha señalado que se va a coger desde el inicio de la plaza y llevar el agua residual al pozo, ubicado al inicio de la calle Alfonso X El Sabio.

El Consistorio se ha puesto en contacto con Gas Natural y las compañías eléctricas para indicarles la posibilidad de cambiar las infraestructuras de servicios.

Esta primera parte del proyecto se va a realizar con nueve medidas primero la demolición y trabajos previos, movimiento de tierras para retirar todas desde la calle de Alfonso X al edificio derruido. Se trata de llegar a las instalaciones de saneamiento y abastecimiento modificando ambas estructuras, actuaciones tres y cuatro. Se cambiarán el resto de instalaciones, se consolidará el terreno, se harán pavimentaciones y para finalizar se realizarán las gestiones de residuos y los trabajos de seguridad.

Para hacer este proyecto se echarán zahorras para asentar el terreno y se ha aconsejado incluir “micropilotes”, en las calizas más degradas, para perforar e ir inyectando materiales que lleguen hasta la caliza. Se trata de cilindros de 30 centímetros y será “un bosque de pilotes hasta el suelo de la caliza”. La opinión de los técnicos y geólogos es que durante un año pueden producirse movimientos, hasta que terminen de secarse las calizas y se asienten los nuevos elementos, ha avanzado el concejal de Urbanismo.

Sin peligro para inmuebles

El único edificio que no aguantó es el ya derribado y los edificios más altos están pivotados sobre las calizas, ha avanzado Lillo, por lo que no habría peligro para estos inmuebles.

La obra se va a hacer en fases y el proyecto supone “abrir en canal la plaza” para modificar todas las infraestructuras que el edil ha dicho “no tienen por qué ser las culpables” de los movimientos de tierras. El edil ha indicado qu no se sabe si el agua ha sido la causante d elos movimientos de tierra o los movimientos de tierra de la rotura de redes.

La primera fase supone el arreglo de todas las tuberías de la plaza y la mejora del asentamiento del firme en la plaza de Cervantes. La segunda fase incluirá una ordenación de la plaza pero también la peatonalización de la calle Alfonso X El Sabio hasta el mercado, ha avanzado el edil.

“En principio estamos hablando de unos siete u ocho meses de esta primera fase”, ha dicho el concejal, que podrían comenzarse en el próximo otoño, ante los plazos de contratación planteados por la Diputación.

Sin terrazas ni estatua de Cervantes

plaza cervantesEl edil ha advertido que las molestias van a “ser muchas” y “va a haber un agujero muy grande”. No obstante ha avanzado que el agua va a seguir teniendo sus salidas y que el agua llegue a las casas. En este sentido, el edil ha avanzado que mantendrá un encuentro con los propietarios de las viviendas y dueños de los establecimientos. Esta reunión se producirá la próxima semana.

“Las terrazas no pueden estar, Cervantes no puede estar porque el pico del jardín está muy afectado”, ha avanzado el edil, quien recordaba que es una “obra agresiva” y cree que el “anterior equipo de Gobierno no se atrevió a hacerlo”. En este sentido Lillo recordaba que en los últimos veinte años no se han hecho obras en el subsuelo, como las de Reyes Católicos, Camilo José Cela, ya que “no se ha invertido, se ha invertido en rotondas”.

“Las carencias más importantes se encuadran en el subsuelo”, ha indicado el edil, que recordaba que “esto no es de ahora y hace diez años ya se estaban haciendo arreglos porque se estaban empezando a detectar caídas del subsuelo”. Hace tres años estos problemas se convirtieron en graves la ver “caídas del subsuelo” que culminaron con el derribo del edificio.

Inclinación de la plaza

“El pavimento es de todos sabido que esta en una situación penosa” señalaba el concejal recordando que se han producido  tres hundimientos graves en la zona y “hay pendientes en algunos puntos del 6%”, el 2% sería normal. En el 93-94 el hundimiento era de un 1%, ha argumentado Lillo.

Esto ha provocado aspectos como que la estatua de Cervantes se va ladeando, con cinco centímetros de caída. En este sentido, la estatua se va ladeando y será uno de los elementos que se elimine antes de realizar las obras.

Para hacer idea las caídas se han producido de 35 centímetros, 3 centímetros en los últimos seis meses. Un dato con el que el concejal recordaba que es una “obra necesaria” que “va a molestar al estar en el centro” y que se podía haber hecho antes.

El edil ha explicado que en los últimos sondeos realizados, en el número 1, el más cercano al Callejón, la broca se hundió un metro “porque no había nada debajo del forjado de la plaza”, luego después encontró las arcillas.

El concejal ha recordado que no son las primeras obras que realiza el Ayuntamiento ya que en 2014 se arregló desde el Pilar hasta el edificio derruido, ante lo que ha dicho no entender por qué no se hizo de forma completa.

Estructura de la plaza

El nivel de residuos antrópicos, escombros, suponen 40 centímetros y a partir de los dos metro aparecen “arcillas muy mojadas, de color grisáceo y mal olor, lo que indica que el saneamiento está roto y está vertiendo sobre las arcillas“. A partir de los cinco metros aparece “la balsa de salvamento, las calizas” que están dando estabilidad a la plaza, ya que los edificios que anclaron en esta zona no se ha movido. El último nivel de terreno son “arcillas muy compactas”.

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