Compartir
Publicidad

Siguiendo con la extensa programación cervantina que, este intenso mes de abril, está centrando la oferta cultural de la Biblioteca Pública, ayer se celebró una doble sesión en la que se analizaba la vida y la obra de este celebérrimo autor desde perspectivas muy diferentes.

Por un lado, la directora del Museo Nacional del Teatro, Beatriz Patiño, que hizo un recorrido por los diferentes elementos de montajes basados en Cervantes que poseen en los fondos del museo. Y posteriormente fue la profesora de la Rutgers-University Camden de New Jersey (Estados Unidos), Ana María Gómez Laguna, la que analizó el trasfondo visual que existe en la literatura cervantina.

Aunque el teatro de Cervantes ha estado históricamente olvidado en los escenarios de nuestro país, Patiño remarcaba que a principios del siglo pasado se retomó la representación de sus obras teatrales y entre sus fondos se encuentran algunas joyas como los bocetos escenográficos de la opera de Manuel de Falla sobre ‘El retablo de Maese Pedro’.

Tras este repaso a los elementos teatrales de Cervantes, le tocó el turno a la profesora ciudadrealeña afincada en Estados Unidos, que puso de manifiesto la presencia de conceptos visuales y elementos pictóricos en la base de la escritura del autor del Quijote.

Según explicó Gómez Laguna, Cervantes tuvo un intenso contacto con los fondos vaticanos durante su estancia en Italia, algo que se acabaría integrando en su manera de describir. Algo que ejemplificaba con la similitud que se puede encontrar entre la descripción que aparece en ‘La Galatea’ de “un par de señoras maravillosas con un viento céfiro que les está agitando el pelo” y el cuadro de ‘La primavera’ de Boticelli.

También destacó la conferenciante como Cervantes se sirve de técnicas narrativas que se asemejan a la percepción cinematográfica, por ejemplo cuando hace una sucesión de puntos de vistas cuando se produce una pelea entre varios personajes.