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Parece ser ya definitivo que vamos a nuevas elecciones al no haberse puesto de acuerdo la mayoría suficiente para formar gobierno, según las distintas combinaciones que podrían haberse configurado. El centro del espectro político lo conformaron el acuerdo que firmaron el PSOE por el centro-izquierda y Ciudadanos por el centro-derecha. Eran 130 diputados (más el escaño de Coalición Canaria) de los 176 necesarios para conformar la mayoría. Han contado con la oposición del PP por la derecha y de Podemos por la izquierda, de manera mayoritaria.

En la primera ronda de consultas de don Felipe, Rajoy (PP) no aceptó el encargo de formar gobierno, a pesar de ser su lista la más votada, al no contar con diputados suficientes ni apoyo alguno de cualquier otro partido. Una consecuencia lógica después de una legislatura en la que han gobernado haciendo uso de su mayoría absoluta y no contando con el resto de fuerzas políticas. Fue Sánchez (PSOE) quien aceptó el encargo del Rey de intentarlo y trató de buscar apoyos a partir del acuerdo firmado con Rivera (Ciudadanos).

La ciudadanía ha podido comprobar el esfuerzo realizado por estas dos formaciones en pos de la gobernabilidad, al igual que ha podido ver la negativa a confluir de los extremos del espectro político. Desde la derecha, porque sólo admitían la llamada “gran coalición”, con Rajoy de presidente, más PSOE y Ciudadanos, pero que Sánchez siempre se negó a aceptar por todo lo que representa el PP. Desde la izquierda, porque Podemos no admitía a Ciudadanos y sólo quería un gobierno con distintas confluencias de izquierdas y nacionalistas, en una suma de equilibrio inestable.

Lo sorprendente de la nueva situación es que Rajoy, con su comportamiento de dejar pasar y que sea el tiempo quien resuelva casi todo, sin tan siquiera citar la corrupción, no digamos ya asumir responsabilidad política alguna, le quita la razón a sus detractores (externos e internos, que haberlos haylos) y se le ve encantado, porque se le presenta una nueva oportunidad a ver si a la segunda va la vencida. Por la parte opuesta, a Iglesias (Podemos) también se le ve contento, porque con su posible acuerdo con IU, pretende dar el “sorpasso” al PSOE y convertirse en el referente de la izquierda.

Puede que la ciudadanía valore quién ha trabajado para formar gobierno, y dar solución a la multitud de problemas que tiene, y quién ha preferido nuevas elecciones a pesar de habernos dado un mensaje diferente. Puede que eso se refleje en los resultados electorales del 26J, o no influya porque todos volvamos a votar lo mismo y así les obliguemos a llegar a acuerdos. Lo que sí es seguro es que hoy conocemos a nuestros políticos un poco mejor, dicho sea sin ánimo de mencionar el incesante goteo de casos de corrupción que salpican las noticias  casi todos los días.

www.casimiropastor.blogspot.com

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