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Por Ramón R.R.
DSC2019Como dos exploradores en tierras extrañas, Carlos Cano y Hernán Milla, han vuelto a meterse en el estudio de grabación está vez para adentrarse, a través del torrente músical de Paquito de Rivera, por los terrenos del jazz latino y los ritmos caribeños.

Después de su primer trabajo como dúo, ‘Música española del siglo XX para flauta y piano’, que todavía les tiene recorriendo escenarios, les apetecía “cambiar un poco y probar otra perspectiva”, cuentan el flautista cubano y el pianista toledano, antes de partir hacia Bilbao donde actúan este fin de semana.

Para este nuevo proyecto, que se encuentra en la fase de grabación, han tenido que modificar sustancialmente el lenguaje musical con el que venían trabajando para adaptarse a un repertorio “que es novedoso y no se hace mucho en música de cámara”, comenta Carlos, que destaca “la espontaneidad y naturalidad” que desprende la música del clarinetista y saxofonista cubano. “Tiene ese halo de lo espontáneo, más natural, que sale de la improvisación, pero que también es complejo porque él es un fiera tocando y te propone unos retos que son importantes”.

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“El título viene porque por comparación de su música con un río, por todo lo que tiene de fresco, de improvisado, vigorosos, cambiante… como si absorbiera materiales sonoros por todas las músicas que entra en contacto”, explica Hernán sobre el nombre de un disco, en el que han contando con libertad para acercar a sus terreno las composiciones de Paquito de Rivera. “Como buen jazzista es muy libre en ese aspecto, imagino que confía en nosotros, pero recibe muy bien las aportaciones que hacemos”, comenta por su parte Carlos.

Pero este trayecto desde “lo clásico” al jazz ha sido de ida y vuelta pues, como señala Hernán, ellos han tenido que modificar el lenguaje con el que están más familiarizados, “en mi caso está siendo todo un descubrimiento de los ritmos latinos”, pero al mismo tiempo el resultado del encuentro acercan al jazz “al color de la paleta clásica”. “Creo que es un enriquecimiento mutuo, es lo que tiene navegar entre dos mares”.

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Además del reto que supone este cambio de código, los dos intérpretes resaltan la dificultad técnica del repertorio que han escogido para la grabación. “Demanda mucho a nivel instrumental, Paquito es un tipo vigoroso y su música también es así”, comenta Hernán y subraya Carlos, “va a mil revoluciones y eso está en su música”.

A su favor, cuentan con el bagaje que llevan acumulado tanto en el lado interpretativo como en el de producción, porque este disco, como el anterior, es una producción de Veleta Roja. “Cuando hicimos ‘Donde nace la luz’, los pasos eran a ciegas, porque no sabías que iba después, ahora tenemos un protocolo más organizado y facilita las cosas“.

De hecho el proceso grabación, en los estudios PKO de Madrid, está siendo distinto al de su último trabajo, que grabaron del tirón en una sola sesión. Ahora han preferido tomarse más tiempo y grabar a plazos, dejando que los temas vayan madurando en los directos y dándole así cabida al espíritu de improvisación que no puede faltar en la música de Paquito de Rivera. “La música cuando la pasas por escenario va erosionando y arrancando cosas”, señala Hernán, destacando que DSC1986
con este destilación del directo, “cuando lleguemos a estudio no va a ser una fría partitura sino una vivencia y eso se nota mucho al grabar”.

Por este cambio en el proceso y porque están preparando colaboraciones sorpresa que pueden dilatar la grabación, la fecha de presentación del disco todavía es una incógnita, aunque confían en que pueda estar concluido antes de que acabe 2016.

Hasta entonces seguirán rondando por los escenarios, con los proyectos más corales de Veleta Roja y también como un dúo que, a base de convivir dentro y fuera de la música, han llegado a grandes cotas de sincronicidad, hasta el punto de que los dos parecen convencidos de que la idea de poner en marcha este proyecto fue del otro.

 

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