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Luis Cereijo ha sido el presidente de los estudiantes de España durante los últimos dos años y medio. Ha sido el encargado de protestar por los universitarios ante el Ministerio en uno de los periodos más duros para las universidades españoles. Si papel al frente de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes Universitarios ha concluido esta tarde en la asamblea que CREUP celebra en Ciudad Real, aunque hasta el 15 de junio no cederá el testigo.

¿Qué balance haces de estos dos años y medio al frente de la CREUP?

Muy bueno, entramos en una CREUP que era ya fuerte pero en este tiempo hemos crecido mucho y somos una organización mucho más grande. Las primeras asambleas tenían 20 ó 30 asamblearios y en esta de Ciudad Real tenemos más de un centenar. Hemos crecido mucho en legitimidad y en importancia en el Estado.

Dentro de lo que son éxitos ha sido una época muy difícil en la vida universitaria en la que hemos tenido que dialogar con un Ministerio que no creía en el sistema democrático ni en la representación de estudiantes, ni tampoco en ningún estamento civil que no fuera el Gobierno. Por lo tanto ha sido difícil aunque ha sido clave el papel de la Conferencia de Rectores y fruto de ello ha salido por ejemplo para el 3+2, las reivindicaciones que hemos hecho con el sistema de becas o lo último que hemos conseguido que se mantenga el sistema de acceso a pesar de la Lomce.  Queda mucho por hacer porque no hemos conseguido la bajada de precios públicos, que ha sido la parte más negativa.

Estos dos años desde fuera se ven dos tipos de reacción ante los recortes. De una parte las organizaciones ‘oficiales’ estudiantiles y de otro los colectivos como estudiantes en movimiento. Unos con diálogo o críticas y otros con protestas. ¿Cómo os habéis relacionado unos y otros?

Nuestra relación con los movimientos estudiantiles en buena. Obviamente cuando entramos tuvimos que restablecer contacto con las asociaciones porque no había esa relación. Creemos que hay razones de sobre para salir a la calle, y salir a la calle es una herramienta, no necesaria sino imprescindible en el movimiento estudiantil. Siempre que sea a partir del respeto es imprescindible, más allá del trabajo estudiantil. Ellos hacen una labor más fuerte y reivindicativa en la calle y nosotros hacemos otra labor, pero creo que nos hemos compenetrado muy bien para defender al movimiento estudiantil. Nos hemos sentido bastante cómodos en este sentido. Aunque muchas huelgas que ha habido, como las de la LOMCE, no tenemos posición al respeto porque no forma parte de nuestro ámbito.

Habéis estado dos años en las que ha habido un ministro que no os ha escuchado y luego un nuevo ministro que ha empezado a atender ciertas demandas. ¿Cómo ha sido la relación con el Estado?

Ha habido un cambio muy grande porque cuando fue elegido Méndez de Vigo y tuvimos una reunión en la que al fin había un ministro que no nos insultaba y que no nos perseguía ni nos criminalizaba y ese ha sido un cambio muy importante en la relación con el ministro. Obviamente estamos en posiciones opuestas a cómo entendemos la universidad. Nosotros entendemos que la universidad es una herramienta para transformar la sociedad y para que a través del conocimiento cualquiera pueda llegar hasta donde quiera y eso es obvio que el Gobierno no lo comparte. Piensa que la universidad debe ser una institución más elitista donde solo pueda llegar quien pueda pagarla y sea de familias que pueda asumirlo. En eso no somos sólo rivales sino que somos enemigos. Y el nuevo ministro llegó tarde y no pudimos hacer nada, aunque tenemos espinitas con él como es el tema de los refugiados, en lo que trabajamos mucho y tenían todo nuestro apoyo y el de la conferencia de rectores, y no se ha hecho nada.

¿Hace falta pedagogía de la universidad y de sus políticas? ¿Cómo se relaciona, por ejemplo, una organización estatal de estudiantes en temas como la bajada de estudiantes que depende de las Comunidades Autónomas y que se aplican a organismos autónomos como son las universidades?

Hay que trabajar en distintos niveles pero el problema que ha habido estos años es que los gobiernos han utilizado el discurso universitario y lo han vuelto hacia su interés. Un ejemplo es el decreto de la subida de tasas que se hizo en la Comunidad de Madrid y en el que se daba a entender que las universidades podían poner sus precios públicos. En el ámbito universitario tenemos que abrirnos mucho más a la sociedad. Estamos muy aislados de la sociedad, somos muy opacos y no nos preocupamos en explicar por qué existimos. Creo que fruto de esto es por lo que estamos tan solos. En estos años hemos recogido el fruto de olvidarnos de la gente a la que nos debemos y por eso nadie ha salido a la calle con nosotros. Por eso la universidad, que es lo que quizás más ha sufrido la crisis, junto a la educación o la sanidad, nadie ha salido a defenderla porque nadie entiende lo que está pasando. Eso debe ser una actitud de los universitarios y tenemos que decir que la universidad es la que tiene la vocación pública de transmitir conocimiento y no el Estado y tenemos que explicar lo que se hace y ser mucho más pedagógicos.

En cuanto a la relación de Estado, comunidades y universidad, hay medidas como la subida de precios públicos que es fruto del Estado, amparado y con la colaboración necesaria de las comunidades autónomos. Es fruto de una situación política en la que un partido político gobernaba en todo el país. El Gobierno hizo un Real Decreto que daba permiso a las Comunidades Autónomas para hacer la sangría y la han hecho y bien. Ha sido una decisión orquestada por un partido para destrozar a la universidad pública y ahora que estamos con las comunidades autónomas cambiando es verdad que tenemos una decepción importante con las comunidades del cambio. Vamos camino del segundo decreto autonómico de los nuevos gobiernos y no hay visos de que vayan a bajar los precios públicos y eso es algo imperdonable para cualquier Gobierno que crea en la igualdad de oportunidades.

En la UCLM se calculó que 377 estudiantes dejaron la UCLM por motivos económicos en 2013. El dato es una estimación porque nadie dice me voy porque no puedo pagar. ¿Hay datos generales a nivel español? 

Hay abandono pero no se puede saber cuáles de los estudiantes pueden dejar la universidad por motivos económicos pero lo grave no es que dejen la UCLM sino la bajada terrible que ha habido en matriculación de créditos. No son tantos los estudiantes que han dejado la universidad como las asignaturas que se han dejado de matricular. Esta es la clave porque ahora los estudiantes tardan mucho más en acabar su carrera universitaria porque tiene que matricularse de menos créditos al no poder pagarla o porque tiene que trabajar para poder pagar la matrícula o bien por ambas cosas. El estado ha hecho que los ciudadanos que menos tienen, tengan más difícil estudiar en la universidad, y además con el mayor recorte de becas de este país y con un sistema que lucha contra la igualdad de oportunidades.

¿Qué dejas y qué pides a quienes te sucederán desde hoy?

Una CREIP con mucha credibilidad y legitimidad y lo único que pedimos es trabajo y que tengan la altura de muchos estudiantes que durante años han hecho que se pueda llegar a cualquier sitio.

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