Compartir

Antes de todos los datos y conceptos, antes de entender fórmulas y ecuaciones, el primer paso en el camino sin fin de la educación pasa por conocer el entorno en el que se asienta dicho camino. La naturaleza, el medio ambiente, no son solo un objeto de estudio ajeno al sujeto que escudriña, sino que nosotros, antes que nada, somos también naturaleza. Reencontrarse con esta obviedad -que parece no serlo tanto en este tiempo de asfaltos y plásticos- se ha convertido en todo un reto educativo.

educación alterntativaIIQuizás por este olvido, las I Jornadas de Educación Alternativa de Ciudad Real han querido comenzar por el principio y, siguiendo la senda de pedagogos como Giner de los Ríos, han organizado una sesión de conocimiento peripatético por el parque forestal de La Atalaya, para hacer camino pedagógico al andar.

Con estos ‘Paseos escolares para el aprendizaje vivencial’ comenzaban estas jornadas, en las que, durante dos días, especialistas de diferentes ámbitos educativos, aportarán una amplia perspectiva sobre modelos de educación que se escapan al tantas veces apático y desmotivador sistema educativo actual.

Nos parecía oportuno, en unas jornadas de educación alternativa, no cerrarnos en la facultad. La educación en naturaleza es una de las cosas que se tratarán, así que creíamos que era coherente hacer una actividad en La Atalaya”, explica Felipe Jiménez, coordinador de las jornadas, que ha acompañado a la educadora ambiental, Elvira Sánchez, de la Asocicación Educatopía, que ha sido la encarga de dirigir esta primera sesión.

Felipe Jiménez y Elvira Sánchez
Felipe Jiménez y Elvira Sánchez

“La idea es que la gente pueda descubrir que el campo y el contacto con el medio ambiente proporcionan una serie de habilidades que jamás vamos a encontrar en un libro“, destaca este joven profesor que, después de varios años formándose en modelos alternativos de educación, ha promovido estas jornadas para acercar estas nuevas visiones a estudiantes de Educación y docentes.

En concreto la actividad de esta mañana en La Atalaya, en la que han participado unas 25 personas de las 50 inscritas en las jornadas, consistía en realizar un recorrido en grupo por el parque forestal en el que, más allá de los datos sobre fauna y flora, buscaban potenciar la vivencia de la naturaleza como germen para mover al aprendizaje.

educación alterntativa“Disfrutando de la naturaleza salen muchas cosas y todas las vivencias y experiencias de hoy, nos ayudarán a conocer de una forma más relajada”, explicaba por su parte Elvira, haciendo hincapié en que “cuando estás en la naturaleza tu cuerpo, tu cabeza y tus emociones fluyen mucho más que entre cuatro paredes”.

Con este espíritu abierto, en las diversas actividades programadas durante el recorrido “para interactuar con el entorno” más que la transmisión de datos han pretendido fomentar la interacción entre los participantes y fomentar su curiosidad.

“Ya hay muchos proyectos que trabajan así, escuelas que están en pleno bosque y están demostrando que funcionan”, subrayaba esta educadora, que se mostraba partidaria de fomentar en el sistema educativo cuestiones como las relaciones personales o entender como funcionan las cosas más cotidianas. “Tenemos olvidada la inteligencia biológica y nos falta dar más rienda suelta a las emociones y es verdad que en las aulas todo esto está más constreñido”.

 

Deja un comentario