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Pierdo mucho tiempo en Facebook. Lo reconozco. Y o bien me parto de la risa o me pongo de mala leche con algunas cosas que se comparten. Siempre relacionado con milagros en los que no creo.

Están los que ponen aquello que empieza siempre de la siguiente manera: “Lee esto que la industria farmacéutica no quiere que conozcamos”. Y ya lo siguiente varía, pero es algo que usamos normalmente y vale ná y menos pero que cura el cáncer. Puede ser el limón o como he visto esta semana el bicarbonato de sodio. Veamos: según parece una cucharadita de bicarbonato de sodio disuelta en agua acaba con TODAS las células cancerígenas porque estas no pueden vivir en “ambientes alcalinizantes” y por supuesto un premio Nobel lo asegura en su estudio de 1931 “La causa primaria y la prevención del cáncer”.

También aparecen vacunas para el cáncer de pulmón como si el cáncer fuera un virus o una bacteria. Descubiertas en Cuba y que nadie quiere que conozcas. Sólo tú, directamente en tu Facebook te estás enterando porque las multinacionales nos lo ocultan. ¡Menos mal que está Facebook para poder evitar la desinformación a la que nos tienen acostumbradas las multinacionales!

Esto desde la medicina, pero en ingeniería también estamos descubriendo cosas que nos ocultan, como el motor de agua. Un brasileño, pobre de solemnidad porque no le dejan poner su invento para todos, llena el depósito de su destartalada moto con agua y recorre 250 kilómetros y el depósito está vacío y lo recarga de nuevo con agua. Y la pregunta es : ¿Qué reacción química se ha producido para que desaparezca el agua y produzca energía y no se expulse ningún residuo? Porque además es ecológico: no expulsa NADA.

Otro señor venezolano ha demostrado que la segunda Ley de la termodinámica no se cumple y lo ha hecho con su invento. Este puede producir más energía de la que gasta implementando por tanto un motor que funciona sin fin produciendo energía sin extraerla de ningún sitio. ¿A que no adivináis por qué no se ha comercializado hasta ahora? Pues es porque las multinacionales no quieren que nos enteremos y solo a través de sitios secretos como Facebook podemos conocerlo. Claro, ¡como Facebook solo tiene 1650 millones de usuarios pues las multinacionales no se preocupan de contrarrestar los efectos de que se divulguen estos éxitos del pensamiento humano!

Me diréis que por qué sufro con esto, que que más me da lo que digan estos genios inventores. Pues sí me preocupa, porque tengo amigos que se lo creen a pie juntillas y aunque me critiquen que los pongo de idiotas cuando me meto con la homeopatía, no creo que deba obviar decir lo que pienso.

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