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Por Gerardo Lagüens

Ya viene siendo habitual que algunas de las propuestas más rompedoras del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro entren por esa estrecha pero hermosa rendija que es el certamen Almagro Off. La Veleta, esa fortaleza de guerrilla cultural escondida en medio de los maravillosos espacios que forman la programación, mantiene siempre la magia de quienes llevan cuarenta años alimentando una hermosa llama.

En este oasis teatral, hemos visto florecer algunos de las propuestas escénicas más bellas e interesantes que han pasado en los últimos años por Almagro. Todavía recordamos con emoción aquel colosal ‘Giulio Cesare’ que se impuso en 2012 o la fuerza escénica de esa comunión teatral de ‘Mendoza’ que ganó en 2014.

Foto: J.A. Puertas
Foto: J.A. Puertas

Este pequeño y energético espacio escénico es al tiempo tan flexible que permite explorar espacios y composiciones diferentes. Ya en el 2013, Una ‘Fuenteovejuna’ salvaje al aire libre, que fue la ganadora de la edición, utilizaba el agradable jardín de secano de La Veleta. Este año sólo una de las 10 compañías se atrevió a usar esa posibilidad. ‘La boda de dos maridos’, de la compañía Albricias Teatro se enriquecía estéticamente al aire libre, aunque sin explotar todas las posibilidades del nuevo espacio abierto. El trabajo, dirigido por Ana de Santos y Romeo Urbano explota esta poco conocida comedia de Lope para, aprovechando su ambigüedad, trazar una actual reflexión entre los límites de la amistad y el amor entre hombres. Ofrece el montaje un buen trabajo del verso y una ejecución ágil y sólida de los actores. Buena energía y buen gusto, aunque poca innovación.

Tampoco se trata de innovar gratuitamente, porque la fractura estética posmoderna ha creado brechas interesantes, pero que dificultan el camino a los sucesores. En este sentido apenas menciono la propuesta de la compañía brasileña Madame Teatro: ‘Shakespeare: libros para sobreviver’ es una performance poco trabajada que plantea alguna pregunta interesante pero que no desarrolla ni pasa de ser un chiste intelectual.

Foto: J.A. Puertas
Foto: J.A. Puertas

Por lo demás, las otras tres propuestas extranjeras mostraron nivel, aunque de maneras muy distintas. Leyendo el enfoque cervantino de esta edición, los uruguayos LACOZ presentaron la visión de su director Gastón Borges de ‘El coloquio de los perros’, en la que los perros del original se transforman en pacientes del sistema público de salud, dotando una nueva vigencia al texto. Su impresionante trabajo actoral (con un talento natural para la comedia) sostiene una propuesta muy interesante pero limitada en sus elecciones formales.

Foto: J.A. Puertas
Foto: J.A. Puertas

Grecia volvió a tener representación en el certamen, después de que el año pasado, ‘Romeo and Juiette for 2’ se proclamara ganadora. Esta vez fue la compañía Thesis Theatre Group con su versión de ‘El sueño de una noche de verano’ de William Shakespeare. Su desbordante energía y el trepidante ritmo de la propuesta conseguían una actualización que conectaba con el espectador de hoy. Producían fascinación los griegos, pero no aprovechaban la predisposición que lograban en el público para expandir el tiempo y tratar de emocionar. El montaje, alegre y musical, dejaba un agradable sabor de boca, pero corre demasiado sin detenerse a tocar alma.

Foto: J.A. Puertas
Foto: J.A. Puertas

La compañía francesa La Subversive presentó ‘Le favori’, de Madame de Villedieu, esa dramaturga del Barroco Francés cuyos trabajos se están recuperando en los últimos años. Formalmente muy cuidada, y con una apuesta escénica desnuda pero bella, el montaje de Aurore Evain se pierde en el corsé del formato clásico, y no utiliza las posibilidades del maravilloso trabajo musical que acompaña el proyecto. Su montaje, sin lectura crítica ni una idea escénica para rescatar lo potente del original, queda como una pieza de museo, que no se puede tocar ni mirar de cerca.

Frente a años anteriores, quizás más faltos de buenas propuestas nacionales, este año el nivel de las compañías españolas ha sido bastante más alto. Buenas ideas, compromiso para defenderlas y alma han tenido las siguientes obras que menciono, que son una buena muestra de que hay una escena potente que está volcando sus inquietudes en los grandes textos.

Foto: J.A. Puertas
Foto: J.A. Puertas

‘Rosaura’ trabajo artesanal conjunto de Sandra Arpa y Paula Rodríguez, deconstruye ‘La vida es sueño’, de Calderón de la Barca a través de su personaje femenino. En base a Rosaura, las dos actrices construyen un potentísimo relato en base a un excelente trabajo de creación de espacios, escucha actoral y precisión corporal. Una obra bellísima, llena de pasión, pero a la que ha pesado su reducido formato. Tan desnuda sencillez consigue que parece, erróneamente, más pequeña de lo que en realidad es. Al jurado no le gustó, pero a mí me pareció una auténtica maravilla.

Foto: J.A. Puertas
Foto: J.A. Puertas

‘Verona’, la complejísima adaptación que ha hecho Tresdosuno Teatro de ‘Castelvines y Monteses’, de Lope de Vega, es un derroche de recursos escénicos. En una doble narración que parte la trama entre la fantasía de esa Verona virtual y la cruda dureza de esa claustrofóbica sala de interrogatorios, ‘Verona’ construye un pozo profundo poco a poco alrededor del espectador. El montaje, dirigido pr  Javier Sahuquillo y Jorge García Val, sorprende y sobrecoge en un ejercicio brillante de adaptación que destila destreza en el arte de tejer historias. Estrenada en el festival, el montaje tiene un potencial asombroso.

Foto: J.A. Puertas
Foto: J.A. Puertas

Con un punto de partida similar a ‘Verona’, en la que ‘Illiria’ no es un reino sino una red social, el montaje de Juan Ceacero de ‘Noche de Reyes’, de William Shakespeare, es quizás la que ha traído al certamen la propuesta con una lectura más vigente del clásico del que partía. En el montaje, que mezcla una cantidad excesiva de elementos en su lenguaje, se reflexiona sobre las dificultades del amor en este mundo contemporáneo donde las proyecciones del ego convierten todo en caduco y engañoso. La cantidad de ideas que contiene la obra, que no renuncia a ser un comedia, construye un sorprendente equilibrio de excesos que se sostiene con una intensísima energía actoral.

Tanto ‘Verona’ como ‘Iliria’ han recibido mención por parte del jurado del certamen, valorando de la primera sus técnicas narrativas y su plástica, y la vigente lectura de la adaptación de la segunda.

Foto: J.A. Puertas
Foto: J.A. Puertas

El premio de este año ha sido para ‘Perra Vida’, que construye una interesante historia en base a los mimbres de ‘El matrimonio engañoso’ de Cervantes. Una propuesta muy contemporánea, con una adaptación que extiende el relato cervantino hasta fabricar un intenso drama contemporáneo. Los actores, encabezados por un brillante Diego Toucedo, mantienen la tensión creciente de una historia que captura desde la sencillez de la cercanía. El actor José Padilla dirige su propia versión de la novela ejemplar de Cervantes en un montaje muy potente con buena perspectiva comercial. Probablemente acierta el jurado en entregar el premio a esta propuesta, pues es la más completa. Lo único que queda objetar es si no es más interesante premiar en estos certámenes el riesgo que debe tener la creación joven. ‘Perra Vida’ es una excelente obra que acierta en casi todo, pero no arriesga casi nada. Entra en los parámetros del buen teatro comercial. Su buena factura y la calidad de sus actores es un reclamo que augura larga y próspera vida al proyecto, de la compañía Ángel Verde Producciones.

En todo caso, una vez más, Almagro OFF muestra más alma y creatividad que gran parte de la programación oficial del Festival, muy seria este año, sin grandes patinazos, pero con una pequeña falta de pasión en la mayoría de las propuestas. 

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