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Ramón R.R.

La poesía debe ser ante todo un reflejo honesto de las entrañas del poeta. Después podrá salir fuera, podrá producirse el clic de la emoción, podrá mover a la acción… pero si no parte de un viaje sincero hacia dentro, el poema habrá nacido muerto. “Un lugar donde no puedo mentirme”. Así lo define la poeta valencia Catalina Isis, que visitó el pasado miércoles nuestra ciudad, para participar, como invitada, en la primera velada del VI Slam Poetry Ciudad Real.

Después de impartir un taller de poesía en la casa del parque, pudimos charlar con Catalina, para conocer un poco más sobre esta poeta que considera la sinceridad el elemento esencial de cualquier hacer poético. “A veces es una mierda, porque tengo que enfrentarme con cosa que no me quiero decir a mí misma, pero otras está guay, porque aprendo”.

Catalina Isis
Catalina Isis, en el Slam Poetry Ciudad Real

Un espíritu de aprendizaje que, a la hora de crear, le lleva también a adentrarse por terrenos más “clásicos” de la poesía, para profundizar en el dominio de estructuras métricas y figuras literarias. Tanto en su propia obra, como en sus talleres, la poeta valenciana apuesta por trabajar estos conceptos y técnicas, porque, “cuanto más conocimientos o más perspectivas adquieres, más posibilidades tienes de reutilizarlas tú para algo. Cuanto más leas, más escuches y más sujeto estés a diferentes cosas, más posibilidades tienes de tener un criterio propio”, asegura.

 

Esta unión entre los fundamentos métricos y estéticos clásicos con los nuevos caminos de la oralidad, es la vía particular por la que Catalina se adentrado en la senda del slam, siendo en dos ocasiones representante de Valencia en la final nacional. Ella, consumidora habitual de poetas slam anglosajones, destaca que frente a la uniformidad de cadencias y estructuras que utilizan en los países de habla inglesa, en los que “todo el mundo suena igual”, el universo slam español todavía admite una diversidad mucho mayor entre sus integrantes. “En España cada uno entiende la poesía oral de forma diferente, recogemos muchas tradiciones que vienen de la oralidad más popular y que tienen musicalidades diferentes. Esto está bien, porque aun podemos darle alas a la idea de slam y no solo encontrarse con lo que uno espera escuchar. Eso es lo más valioso, cuantos más ingredientes puedas meter ahí, mejor.”

Además de esta diversidad formal y temática, Catalina subraya la conexión con el público como otra de las esencias que hacen del slam uno de los espacios con mayor vitalidad de la lírica actual. “No es una cosa unidireccional, en la que vengo a hablar de mi libro y ya está, lo que hace el slam es abrir la puerta a que todo el mundo que quiera expresar algo, lo exprese. A mí eso me parece maravilloso, me parece que es exactamente lo que hay que hacer, otra cosa es que a ti te guste o no lo que hace la gente, pero eso es tu criterio, que también es maravilloso que seas capaz de construirlo”.

¿Hacia un nuevo mercado cultural?

Este giro de la poesía hacia la oralidad, tiene un compañero de viaje que la poeta valenciana considera imprescindible a la hora de entender por qué “la poesía está de moda”. Según Catalina este cambio está íntimamente conectado con “la revolución tecnológica”. De un tiempo a esta parte, la industria editorial se ha visto desbordada por la aparición de blogs, fanzines o libros autoeditados “con los que puedes tener la misma credibilidad”. “Todos los sistemas de cuatro cabezas pensantes que dominaban el mercado han sido destruidos. Está en nuestras manos crear un nuevo sistema y decidir sobre qué tiene que ser lo valioso”.

Catalina Isis
Catalina Isis en Slam Poetry Ciudad Real 

Cuando le preguntamos por su propio camino en el mundo editorial, señala que tiene “una relación amor-odio con la publicación”. Centrada en el trabajo por difundir la poesía oral, a través del colectivo ‘Poetas del Montón’ y organizando diversos eventos en su ciudad, aunque incluso haya publicado recientemente un fanzine poético, Catalina muestras sus dudas sobre la necesidad de publicar.

“Es como si fuera un monstruo que se lo traga todo, parece que tiene que tener algo físico para justificar tu existencia como poeta. Me da rabia que la poesía oral también haya desembocado en eso“. Aunque no cierra la puerta a plantearse la publicación, se muestra partidaria de seguir difundiendo su trabajo a través de fanzines, blogs y demás espacios virtuales. No obstante, en caso de publicar, matiza que no es partidaria de libros recopilatorios, “me gusta la idea del libro como una pieza única y especial que está estructurado con un principio y un fin”.

La más plural y democrática de las artes

Esta ruptura de las barreras a la hora de difundir la cultura, gracias a los nuevos medios digitales, ha generado una explosión de propuestas que tiene, según Catalina, un lado bueno y otro malo. “En el ámbito musical, por ejemplo, lo bueno es que un Stevie Wonder que está escondido en su salón puede sacar un temazo con su ordenador sin pasar 12 años por el conservatorio, lo malo es que hay ocho mil millones de temas de mierda, a través de los que tienes que navegar para encontrarlo“.

En este sentido, Catalina destaca que estamos en un momento de explosión creativa, en el que la gente busca vías de expansión a través del arte para escapar de “los trabajos de mierda y la falta de creatividad que se inculca en el sistema educativo”. “Todo el mundo está explotando a nivel cultural y diseña, o escribe o hace música o está en un coro o hace manualidades”. Si esto sucede en disciplinas artísticas que requieren, aunque sea mínimo, un conocimiento del propio lenguaje y la técnica, en la poesía la situación es más evidente todavía. “Todo el mundo siente que puede hacer un poema”, comenta, remarcando que “la poesía es posiblemente la forma creativa más plural y democrática que existe”.

Poesía social, solo si sale desde dentro

Retornando al hilo inicial de nuestra conversación, cuando preguntamos a Catalina sobre su concepción, más social o más íntima, de la poesía, responde categórica: “absolutamente ambas”. Para ella, cuando la poesía se convierte en un mero acto de crítica social sin más, se convierte en palabra vacía, porque “la gente no quiere que le aleccionen y le digan lo que tiene que hacer, para eso ya están los medios, los anuncios, los carteles de la calle que están todos en imperativo. No puedes pedir un cambio social, si no estás hablando de tu realidad social“.

Frente a la tentación de utilizar los versos para criticar a bulto los problemas que nos acechan, la poeta valenciana se muestra partidaria de abordarlos desde su propio bagaje personal. “Es importante que si quieres hablarme de tus preocupaciones sociales, lo hagas a través tu perspectiva única. Ahí vas a tener un valor real, porque no me estás contando la milonga que ya me cuenta todo el mundo, sino que me das tu punto de vista de la milonga, y entonces puedo sentir empatía y es algo mucho más transformativo”.

Pero no solo de crítica vive el poeta. Catalina remarca que su propio estilo y sus temáticas son tan variantes como lo es su propia experiencia personal. “Tengo momentos diferentes y temáticas diferentes a las que quiero afrontar de forma diferente y intento no cerrarme”. Una continua transformación de forma y contenido que considera positiva, porque permite que “tus creaciones se transformen contigo, no eres la misma hoy que ayer”, asegura Catalina, que finaliza su argumentación mirando hacia el horizonte, “la poesía es un camino hacia delante, hacia el encuentro cambiable de mi realidad con lo que me rodea, porque si vives en un sistema social y no estás ciego, ves lo que sucede y te implicas. Pero también vives tus experiencias que son íntimas y personales, y a lo mejor a nadie le importa una mierda, pero influyen en cómo estoy viviendo lo social”.

 

 

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