Diciembre slam, poesía contra el caos

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Ramón R.R.

Todo tiende al desorden (lo dicen los físicos y los lingüistas). No hay archivero, notario o antidisturbios que pueda evitar que la marea entrópica en la que flotamos siga su curso. Nuestras vidas, en lo personal y en lo social, son un continúo quiero y no puedo de diques paliativos para contener esta natural tendencia al caos. A ratos, cuando nos cubrimos con la coraza de los gestos cotidianos, hasta parece que conseguimos detenerla, pero la corriente del logos siempre encuentra una grieta para recordarnos que nuestro juego está perdido de antemano.

Digo todo esto porque a la velada de diciembre de Slam Poetry Ciudad Real se le salía la entropía por las orejas. Era la hora de empezar y ni la poeta invitada ni el presentador habían llegado todavía. El micrófono tartamudeaba, las botellas de cerveza se caían, la gente se chocaba cuando iba al baño… todo parecía envuelto por un halo caótico que parecía presagiar agujeros negros. Menos mal que, de todas las formas de estar en el mundo, la poética tiene una extraña familiaridad con el caos y sabe jugarlo a su favor.

Eso fue lo que hizo la poeta invitada. Sin apenas tiempo para respirar, Alicia ES Martínez Juan llegó con la inercia del viaje directamente al micrófono, donde todavía con el abrigo puesto, lanzó una ráfaga de poesías cortas pero muy intensas para abrir la noche con ritmo y fogosidad.

Esta poeta afincada desde hace cinco años en Toledo, donde dirige el Festival de Poesía Voix Vives, compartió con los presentes unos textos envueltos en libertad y giros cortantes que derivaron hacia espacios internos. Sobre todo en su segunda intervención, en la que Alicia Es Martínez presentó su úlitmo poemario ‘En casa, caracol, tienes la tumba’, editado con Gato Encerrado.

En medio de estas dos intervenciones, los doce poetas participantes (Rafa Psico Mc, Eduardo, Mónica, Miguel Ángel, Lucrel, Sergio, Yoko, Baque, Redifusión, El tío Ka, David Romero e Irene) combatieron metafóricamente en la primera ronda del slam. Con temáticas y estilos de los más diversos, los slamers fueron pasando por el micrófono (que estuvo afectado de intermitencias) y bailando con el caos, lo fueron domesticando.

Como siempre, fue el público el que eligió a los finalistas con sus puntuaciones, en las que se decantaron claramente por dos participantes. Baque que consiguió 27 puntos con un texto en el que recordaba, con su habitual contundencia sonora, lo poco que tiene de “primero” el mundo occidental en el que vivimos; y Redifusión, que rozó el pleno con 29 puntos, gracias a su lúcido repaso del “tic-tac” de imposiciones con el que nos pasa el tiempo.

En la final los dos repitieron estilo, Baque estridente y energético, Redifusión más comedida en el recitado y minuciosa en su construcción. Lo que cambiaron fueron las temáticas. El primero se puso en la piel de un profesor de Bachillerato que recordaba a sus alumnos la larga lista de exigencias irrelevantes que les esperan en el camino. Por su parte, Redifusión nos hizo un retrato retrospectivo del desencaje que existe entre su posicionamiento vital y los estereotipos femeninos con los que toda mujer tiene que lidiar para llegar a ser persona.

En esta ronda final, los dos empataron con 27 puntos, pero al tener una mayor puntuación en la primera ronda, Redifusión fue la ganadora de la velada de diciembre. Después de recitar un tercer texto para cerrar la noche, la slamer recibió de manos de Javi Culipardo (que volvió a ser el maestro de ceremonias) un ejemplar del libro de Alicia ES Martínez Juan como premio y todos volvimos a casa como si no hubiera pasado nada, aunque pasaron muchas cosas. La principal que, una vez más, la poesía fue capaz de vencer al caos.

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