Indianas Battle, combates que crean comunidad

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Por Ramón R.R.

El pasado sábado se celebró en el parque Juan Pablo II de Ciudad Real la tercera semifinal de la Indianas Battle, un evento provincial para buscar a los mejores improvisadores de música rap. A pesar de que el clima no invitaba a sentarse en el hormigón del anfiteatro, más de 200 jóvenes pasaron por una sesión de música callejera que comenzó sobre las 18:00 horas y que se prolongó hasta cerca las 23:00 horas.

Después de las dos primeras semifinales, celebradas en Socuéllamos (3 de diciembre) y en Alcázar de San Juan (10 de diciembre), era el turno de buscar a los freestylers que representarán a la capital en la final que se celebrará el próximo mes de abril, cuando hayan concluido las dos semifinales pendientes en Puertollano y Valdepeñas.

Por parte de Ciudad Real, estarán en esta final Indianas Battle Sabat (1º), Kron (2º), Skinny P (3º) y Yokse (4º), aunque este último tendrá que pasar antes una repesca con los cuartos clasificados de las otras batallas. Por el camino quedaron el resto de los 33 participantes que compitieron en esta velada de casi cinco horas de duración.

Los cuatro clasificados de Ciudad Real: Skinny P (3º), Kron (2º), Sabat (1º) y Yokse (4º)

Para el que no esté muy al tanto del concepto, las batallas de gallos son combates dialécticos en los que varios raperos (normalmente dos) intenta vencer a su adversario a base de ingenio, estructura, ritmo y métrica. Habitualmente existe un jurado compuesto por gentes del rap, en el caso de Ciudad Real fueron Adri, Dyso y Mallon, que se encarga de valorar las intervenciones de los participantes sobre las diferentes bases de rap que van sonando de manera aleatoria. Tienen el formato eliminatorio, hasta llegar a una final que determina el ganador de la batalla.

Las batallas tienen por tanto un carácter combativo y desde luego que el insulto y el vacile en general son un arma más para tratar de doblegar psicológicamente al contrincante. Pero aquí prima la originalidad, la metáfora y el humor a la hora de insultar y no tanto el exabrupto mil veces repetido. Además, una vez que termina el combate viene el abrazo y el ambiente que se respira tiene mucho más de comunidad que de enfrentamiento.

“El 99,99 de las batallas te cae bien el tío al que estás insultando”, nos explica Mallon, uno de los organizadores de Indianas Battle. A todos los participantes les une una misma pasión por la música y la palabra que acaba imponiéndose frente a los piques y la competitividad. De hecho, al concluir la sesión de cinco horas en el parque Juan Pablo II, buena parte de los presentes se fueron a un lugar más apartado de vecinos para seguir improvisando juntos.

A pesar de esta camaradería de fondo, Mallon considera que una de las claves del “boom” que se está viviendo con las batallas de gallos está en “el morbo de ver a dos personas enzarzadas”. Aunque sea con palabras, el concepto es similar al de un combate de boxeo, con el aliciente de que el público suele acompasarse con cada punch verbal a base de risas y jaleos varios, un elemento que también acaba condicionando la forma de improvisar de los contendientes.

De dónde surge Indianas Battle

Esta combinación de combate, ingenio y música ha hecho que el formato de la batalla de gallos haya experimentado un importante auge en los últimos años. Existe una importante marca de refrescos que patrocina eventos y freestylers a nivel internacional, pero más allá de Youtube y las redes, en nuestro país se están multiplicando iniciativas como FullRap que organizan ligas de batallas entre las principales ciudades.

Ciudad Real, a pesar de haber tenido eventos puntuales organizados principalmente por los integrantes del colectivo Royal Rap (que también participa en la organización de Indianas Battle), no contaba con una competición provincial con los mejores de cada zona. Esta ausencia llevó a Mallon a plantearse organizar “algo más grande a nivel provincial y hacerlo de manera seria para que a la gente le resultara atractivo”.

Pero más allá de esta motivación, el detonante para empezar a mover el proyecto fue “la enfermedad de la perra de un amigo”. Necesitaban dinero para poder operarla y el joven rapero pensó en hacer una competición provincial para recaudar el dinero. Finalmente una protectora de animales se hizo cargo de la operación, pero Mallon decidió seguir adelante, ya sin el matiz solidario. “Me empezó a ayudar Skinny P y empezamos a decidir donde serían las semifinales, porque Ciudad Real nunca ha tenido un torneo verdaderamente relevante, siempre han sido batallas esporádicas”.

Jóvenes haciendo cultura para jóvenes

Bailando alrededor de los cero grados en medio de un parque, el factor climático no impidió que el evento congregara a más de 30 participantes y en torno a unas 200 personas de público, la inmensa mayoría por debajo de los 25 años de edad. La clave de este poder convocatoria, más allá del factor de moda que pueda tener el formato entre los jóvenes, está en que son ellos, los integrantes de la comunidad los que organizan y promueven el evento.

“El tema de por qué la Concejalía organiza algo de esta índole y no triunfa, es porque de primeras la Concejalía, desde mi punto de vista, no da imagen de cercanía hacia un publico joven y alternativo. Nosotros en cambio somos ese público, sabemos lo que la gente quiere, sabemos cómo lo quiere. Y si además, damos unos premios que la gente también le gusta, garantiza el espectáculo”, señala Mallon.

Indianas Battle es un proyecto de jóvenes haciendo cultura para jóvenes sin ningún tipo de injerencia externa, algo que siempre se agradece cuando uno es joven. Y cuando aparecen injerencias no deseadas, como la llegada de la Policía Local por la llamada de algún vecino molesto (a las 22:00 horas de un sábado), también son ellos los encargados de negociar con los agentes para poder acabar el evento y solventar los problemas. A cualquiera que tenga la imagen de los jóvenes como zombies hormonados en frente de una pantalla, les convendría pasarse por alguna de estas batallas para comprobar, no solo su agilidad mental y su dominio del ritmo y el lenguaje, sino también para constatar su capacidad organizativa cuando se les deja hacer.

Y ahí siguen. De momento quedan dos seminifales por disputarse, pero ya hay 9 clasificados para la final y 3 para la repesca: Mnak, Rk, Mytho y Clave (Socuéllamos) Rodri, Pepo, Nest y Mota (Alcázar) Sabat, Kron, Skinny P y Yokse (Ciudad Real). Después de que tenga lugar el desempate entre los cuartos clasificados, Indianas Battle buscará al ganador de 2017 en un evento que se celebrará en abril en Ciudad Real que, además de la competición, también contará con la actuación artistas invitados de la provincia y algún cabeza de cartel todavía por cerrar.

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