Enjambre poético para comenzar año slam

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Por Ramón R.R.

Como un escuadrón desperdigado de abejas cantoras, los slamers revolotean por la ciudad en busca de ese polen oculto entre las cosas que nos suceden. Una vez recolectado, llevan a cabo un laborioso proceso de almacenaje en sus cuadernos, hasta que, a base de palabra y ritmo, consiguen convertir aquel polen bruto de hechos, emociones y pensamientos en algo parecido a la miel. Esta alquimia floral concluye el último miércoles de cada mes cuando, reunidos frente al micro abierto, las abejas slameras regresan a la colmena para compartir sus hallazgos y -miel con miel- seguir descifrando el sentido del enjambre.

Con este espíritu de cosechadora comenzó el 2017 Slam Poetry Ciudad Real que, siguiendo los pasos del año anterior, volvió a congregar a más de un centenar de personas con el único afán de escuchar poemas, recitar poemas y charlar un rato. Además, la primera velada del año, contaba con un aliciente más, la presencia en La Madriguera de Esteve Bosch de Jaureguízar, un fisioterapoeta de Palamós curtido en mil batallas en esto de la poesía y del slam.

Él fue el encargado de iniciar la contienda recitando alguno de los poemas que componen su primera incursión poética por el mundo editorial: ‘El día que Jack Vegowski se decidió a mojar piruletas en orujo’. Durante 20 minutos Esteve lanzó unos cuantos golpes de aguijón frente a la conformidad y la indiferencia social, sin dejar de lado las caricias más íntimas y sentimentales que también pueblan su universo poético.

Después de que el poeta catalán agitara la colmena con sus versos demasiado serios para los más jóvenes y demasiado canallas para los más doctos, Javi Culipardo, que volvió a ejercer de maestro de ceremonias, dio paso a los 12 intrépidos que participaron en este primer combate del año (Miguel Ángel, Rafa Psico Mc -que entró como suplente por la ausencia de uno de los inscritos- Eduardo, Mariano, Pablo Carrilejo, Nebur, Redifusión, Antonio Luque, Julio León, Schebatsky, Yoko y Baque).

Humor, amor, rabia, reflexión… durante casi dos horas los participantes ofrecieron al público -siempre atento para fundamentar sus puntaciones- una enorme amalgama de temáticas y maneras de acercarse al verso. Esta primera fase de la competición concluyó con un slamer destacado, Rafa Psico MC, que obtuvo 27 puntos con un poema tejido a base de ritmo y crítica social.

Junto a él, Nebur -un clásico de la escena slam ciudadrealeña que regresaba desde Madrid para participar en la velada- y Baque, ambos con 23 puntos, accedieron a una atípica final a tres, debido al empate en el segundo puesto. Para llegar a la final, el primero realizó un alegato poético de su profesión: payaso, mientras que el segundo mandó una poderosa misiva frente a las convenciones y los formalismos.

Aunque Rafa Psico Mc partía con la ventaja inicial de haber obtenido la mejor puntuación en la primera ronda, durante la disputa de la final se giraron las tornas. El público se decantó por Nebur y “su equilibrista escapista de la realidad” que, a lomos de un imaginario monociclo, obtuvo 25 puntos, frente a los 24 de Rafa Psico Mc y los 22 de Baque.

Nebur, que durante varias temporadas ejerció tanto de presentador como de recitador en Slam Poetry Ciudad Real, aderezó su regreso con una victoria, además de un ejemplar del libro de Esteve Bosch de Jaureguízar y una copia del cartel realizado por Srta Do -del colectivo Kokoro- para la velada de enero.

Tras un poema extra y finalizada la ceremonia, el enjambre volvió a dispersarse y cada abeja volvió a su olivo para seguir buscando nuevos pólenes que alimenten el hambre de conexión y versos.

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