Febrero Slam, un baile dialogante y variopinto

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Por Ramón R.R.

Claro que valen más pero, ¿qué sería de los hechos sin la palabra? El lenguaje no se limita a ser sustento de ese torrente de blablablás con el que nos atronamos mutuamente los días. Decir crea camino (aunque no creas nada), escuchar mueve, leer ubica el vuelo. Por más que nos gritemos, a pesar de la mudez ocasional y los tartamudeos, somos logos compartido. Y dialogar es el sinónimo más puro del verbo compartir.

Este espíritu de diálogo volvió a estar presente en la velada de febrero de Slam Poetry en la que cerca de un centenar de personas compartió el tiempo a través de la palabra, tanto dentro como fuera del micro abierto.

En esta ocasión el invitado fue Tomeu Ripoll, un poeta todoterreno que llegó desde Mallorca para amenizar la sesión con su voz profunda y sus versos cortantes. Después de su primera intervención, subieron al escenario los 12 participantes (Irene, Psico Mc, Luque, Pablo, El tío K, Miguel Ángel, Baque, Cicerone, Nouco, Nebur, Yoko y Sergio) para lanzar sus textos en esta batalla de versos, teatro e ingenio.

Una de las peculiaridades de esta manera slam de dialogar es que las voces que tejen el discursos son muy diversas tanto en el fondo como en el contenido. Desde el monólogo al verso rígido, desde el susurro hasta el grito, desde el amor hasta el apocalipsis… todo lo que no dure más de tres minutos cabe en esta disciplina poética y en esta velada de febrero pudimos constatarlo.

Tras la segunda intervención de Tomeu y después de esta variopinta primera ronda Baque fue el primer clasificado con 27 puntos y junto a él, accedieron a la final Nebur y Sergio empatados a 26. Este optó por un poema en el que se adentraba en su relación con la palabra, mientras que Nebur utilizó su conexión telepática para poner voz a la historia de su galgo. Pero ninguno pudo alcanzar a Baque que, con su expresivo texto desmontando maldades de Walt Disney, consiguió un pleno en las pizarras de puntuación.

 

 

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