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Por Ramón R.R.

Instalador de gas, estibador, vendedor, juez de paz, comercial, dj, actor… Tomeu Ripoll es una “navaja suiza” repleta de capacidades que siempre desembocan en la pasión que le ha acompañado desde niño, la poesía. Esta riqueza de vivencias que precede al verso es fundamental para entender la obra del poeta mallorquín que transmite, con un estilo poliédrico y cavernario, la fuerza de la experiencia vivida desde un prisma poético.

Es absolutamente fundamental vivir y experimentar para poder escribir poesía. Todo lo que hago, todo lo que me pasa, tiene que ver con lo que escribo”, comenta Tomeu. Él fue el invitado en la última velada de Slam Poetry Ciudad Real donde pudimos conocer más sobre su concepto poético que está íntimamente asociado con el de “autobiografía”. “Los poemas son fotografías de un estado anímico y sentimental de un momento puntual. no tiene orden cronológico para que no sea exactamente la historia de mi vida, pero realmente es la historia de mi vida. Creo que todos los poemarios son una autobiografía“.

La suya comienza, como la de tantos, motivada por el primer enamoramiento. “El amor me llevó a la poesía”, señala mientras recuerda el rostro de aquella compañera de pupitre que, con a penas 7 años, le llevó a escribir su primer poema. La siguiente parada en su camino será en adolescencia cuando se comenzó “a poner guerrero” y también se sirvió del verso para dar salida a su rebeldía. “Después de eso fue más íntimo, solo para mí, hasta que a los cuarenta años descubrí un evento mensual de poesía que se llamaba El último jueves”. El grupo de poetas que lo organizaba fue el encargado de realizar, unos años después, el primer slam en Mallorca, que congregaba tan solo a 15 o 20 personas, “nos consumíamos entre nosotros mismos, los que leíamos eramos los que estábamos ahí”.

Desde entonces hasta hoy, en el que el propio Tomeu Ripoll es la cabeza del Poetry Slam Mallorca, que congrega a centenares de personas, el poeta ha ido compatibilizando su lírica más íntima con el estilo escénico del slam, llegando a proclamarse ganador de Mallorca en 2012 y siendo uno de los rostros visibles de la isla en multitud de eventos nacionales e internacionales.

La última parada, todavía palpitante, de su camino poético se llama ‘Herencia’, un espectáculo poético teatral en el que se ha embarcado junto a su hija, Alba Ripoll, que ha seguido la estela slamera y con tan solo 15 años ganó el Poetry Slam de Mallorca y representó a la isla en el nacional. “Mi hija nació artista, es poeta por culpa de su padre, por eso el espectáculo lleva este título”, señala Tomeu, remarcando que “es muy bonito ir con tu hija y actuar junto a ella”. el importante trabajo que han realizado para poner en pie esta obra, a pesar de mantener el papel de padre e hija sobre el escenario, “hay que actuar mucho para ser natural”.

“El slam no solo es poesía”

Además de esta conexión con la oralidad, Tomeu Ripoll ha publicado ya tres libros de poesía (Nuvolistat variable, El verbo más ancho y El mundo es un impresentableen los que incluye poemas alejados formalmente de la órbita slam. En este sentido, Tomeu, considera que existe una barrera entre las palabras que brotan en uno u otro sentido. “Cuando escribo un poema el mismo poema me dice si va a ser de slam o no. Si gana con la interpretación entonces es un poema slam y trabajo sobre él, le cambio versos y demás para que sea representado”.

“Lo que ocurre es que el slam no sólo es poesía. También es speech, también es monólogo, humor, hasta canciones, hay gente que viene a rapear. En el slam caben muchos estilos y todo es slam, mientras que no todo es poesía. Esa es la diferencia que creo que hay”.

Precisamente por esto, cuando le preguntamos por la pérdida de calidad poética que puede arrastrar a veces el concepto del micrófono abierto, Tomeu recuerda que “el slam es lo más democrático que existe, al final va a ganar la mierda que más haya gustado. Yo no soy el juez para poder decir esto es mejor o esto es peor”. En este sentido, recuerda que a la hora de valorar a los slamers cuenta mucho el trabajo escénico e interpretativo y no solo los textos que reciten. “Yo creo que la calidad tiene que florecer por sí misma, la gente no es tonta y finalmente le gusta lo que es más bueno, lo que es más original”.

De lo que no duda Tomeu es de lo importante que ha sido el movimiento slam para que la gente más joven, que estaba alejada de la poesía y los recitales, haya entrado en contacto con el universo poético, “si conseguimos que por ir al slam lean un libro de poesía ya hemos triunfado”.

Por ahora, lo que se ha conseguido es que estos eventos cuenten con un considerable de público, sobre todo entre los jóvenes, y ha generado una especie de boom que también ha tenido reflejo en el mundo editorial. Sobre el alcance de esta explosión en torno al slam, el poeta mallorquín se muestra bastante optimista. “Creo que ni siquiera hemos empezado. Tenemos un bombón entre las manos, el hecho de que alguien pueda decir lo que siente encima de escenario y tenga cientos de odios escuchando, es algo que no tiene mucha gente. El techo estará en función de hasta donde se impliquen los organizadores, la calidad que tenga lo que se haga y cómo se enfoque“, señala Tomeu, remarcando que en los países donde se lleva haciendo más tiempo, los slams reúnen a miles de personas.

Educación y poesía

Una de las cuestiones en las que más están incidiendo desde el slam de Mallorca, donde trabaja Tomeu, es la rama educativa. Los integrantes del Poetry Slam imparten talleres y charlas por diferentes centros educativos de la isla, para intentar transmitir a niños y adolescentes el poder de la palabra a la hora de gestionar su relación consigo mismos y con el resto del mundo.

“Nos estamos dando cuenta de que en la educación hay una parte que no se está explotando y es que los niños siempre tienen que dar una respuesta que puede ser correcta o incorrecta. En la poesía cuando uno tiene que decir lo que piensa no es correcto o incorrecto, es lo que es y punto. Nosotros les hacemos preguntas abiertas que se pueden contestar ellos mismos y cuando hemos terminado el taller, resulta que sin querer han hecho un poema y están diciendo lo que ellos pensaban”, señala.

Y no se trata de que todo los niños tengan que sentir pasión por leer y escribir poesía, esto es un paso posterior que solo unos pocos tomarán. Lo importante del contacto con el verso en estas edades es, como subraya Tomeu, que “la poesía es fundamental para crear librepensadores” y supone una poderosa herramienta para que los jóvenes desarrollen un pensamiento crítico. “No sé si conseguiremos o no cambiar el mundo con la poesía, pero intentarlo lo vamos a intentar”, comenta el poeta mallorquín, recordando que a pesar de los obstáculos seguirán trabajando para fomentar esta capacidad de generar personas libres que tienen los versos.

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